Hay veces que los profesores no tienen una visión general de
lo que los alumnos hacen en la escuela a lo largo de toda la escolarización.
Este año, Marta (nombre inventado) que cursa Cuarto de Primaria, el pasado martes me dijo:
“cómo volvamos a hacer este curso el experimento de la judía… yo dimito, diré
que no lo quiero hacer! Lo llevamos haciendo desde Infantil 4 años, y siempre
pasa lo mismo!” Y yo voy vuelvo a repetir en mi cabeza expresiones muy sentidas
en el mundo de las altas capacidades: “!Qué paciencia tengo que tener! ¿Nadie
piensa? ¿Nadie se fija? ¿No hay nadie al volante?” Algunos maestros no son
conscientes del “Día de la Marmota” que suponen algunas actividades en la
escuela. Se podría pensar en alguna gradación que empezara con las judías pero
les llevara a comparar judías, lentejas y garbanzos. Algún año podrían trabajar
la paciencia y la agricultura plantando bulbos en tiestos individuales y pudieran
regalar a personas que trabajan en la escuela (secretaría, cocina,
limpieza...), hacer la estadística por colores, de crecimiento, de los que nacen,
crecen y de los que no llegan a salir haciendo experiencia del ciclo natural. Y
los mayores podrían cambiar las condiciones y ver sus efectos en las plantas
(más o menos agua, más o menos luz, diferentes tipos de tierra...). Esto nos
sirve para los alumnos de altas capacidades pero también para todos los otros
alumnos.
Preparar actividades para alumnos de altas capacidades es
necesario. Hay que huir de la repetición y pasar a un estadio más alto, en el
que se requiera aplicación, explicación o argumentación... Aquí tenéis un
ejemplo que viví al principio de mi contacto con las altas capacidades. El
profesor de Tecnología de Tercero de ESO tenía una actividad que proponía cada curso con sus alumnos. La propuesta para
la clase era construir un coche con los materiales que él les daba dentro de
una bolsa: motor, pilas y elementos electrónicos y piezas troqueladas de
madera. Aquí lo que se proponía montar un coche, sustancialmente todos iguales
y la diferencia radicaba únicamente en cómo los pintaban. A los dos alumnos de
altas capacidades de la clase se les pidió hacer un coche que circulara hacia adelante
y atrás con sensores para evitar el contacto y con la fuente de energía que
desearan. Tenían que adjuntar una memoria en la que explicaran qué materiales
habían usado, qué proceso de construcción y por qué. Ahora, después de años de
atención a niños y jóvenes de altas capacidades, hubiera pedido que esta
propuesta no fuera únicamente para ellos, habría añadido a los alumnos de alto
rendimiento y los de alto interés en el tema.
Los docentes les tenemos que preparar un trabajo que les
ayude a crecer, pero a veces no todos lo aprovechan tal como nos gustaría. De
los dos alumnos de 3ESO de los que os hablaba, eran totalmente diferentes: uno
era muy exigente y políticamente correcto (alto rendimiento), el otro no estaba
dispuesto a trabajar y su implicación era mínima. El resultado de su trabajo
también fue muy diferente. Uno olvidó el día de entrega y lo presentó porque
insistimos: un dosier de dos páginas escrito con desgana a última hora a mano y
presentó un tipo de coche que no pudimos poner en marcha. El otro, presentó un
dosier hecho con ordenador con una parte de diario de la experiencia y
argumentación de todo el proceso los materiales y los cambios que tuvo que
hacer con las fotografías correspondientes, su coche hecho con piezas de lego y
placas solares se movía adelante, atrás, giraba y no chocaba gracias a los
sensores que había instalado. El primero fue un desastre y el segundo una
verdadera maravilla.
Los docentes y las familias tenemos mucho trabajo porque
tenemos que conseguir que estos alumnos que tienen muy buenos capacidades las
pongan en marcha y quieran hacerlo por ellos mismos con un nivel de disciplina
personal que consiga que puedan desplegar sus capacidades. Cuando todo es
demasiado sencillo algunos se acomodan y se desenganchan llegando, incluso, a
dejar los estudios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario