Este fin de semana han acabado muchas ligas de fútbol,
basquet, voley, rugby, balonmano.... Y hoy hablamos de una frase que sale del
ámbito del deporte. Muchos entrenadores de todas las secciones y edades tienen
una frase que usan en entrenamientos y partidos. A lo largo de toda la
temporada tiene sentido aprovechar las posibilidades para conseguir los mejores
resultados. Subir de categoría, no bajar, mantener un buen juego, conseguir que
no nos marquen, conseguir marcar... Es igual el deporte, la frase es: “!Hagámoslo
fácil!” No os compliquéis la vida, no busquéis la solución complicada.
Cuando vamos a las escuelas para hablar de un alumno de
altas capacidades en el mes de mayo, la respuesta en muchos centros es... para lo
que queda de curso... mejor que esperemos a septiembre. Es cierto que estamos
en la recta final del curso, pero todavía quedan horas de clase y desde el
punto de vista del alumno: muchas, muchas horas de clase, (para algunos
demasiadas horas de clase). A aquellos docentes que piensan que ya está todo
hecho les propongo calentar motores para que cuando llegue septiembre, el
inicio de curso, ya tengamos a punto la estrategia y quizás, incluso, hayamos
podido empezar a probar algo en esta recta final antes de que acabe este curso.
Tenemos alumnos identificados, tiempo para conocer sus
necesidades, hablar con ellos, escuchar cuáles son sus necesidades, qué
propuestas pueden aportar... Tiempo para escucharles, para ir pensando qué
podremos poner en marcha sabiendo que actividades hacemos en la escuela o en el
instituto y que les podríamos proponer.
La única condición seria que estas propuestas no fuesen únicamente
para los alumnos de altas capacidades identificadas de alto rendimiento que ya
están mostrando sus capacidades. Añadiría otros alumnos de alto rendimiento, los
que tienen intereses en esta área y aquellos de altas capacidades que todavía
no han desplegado todo lo que pueden hacer. Este grupo de la clase puede
participar en actividades escolares de otros grupos: conferencias, talleres,
actividades de laboratorio, lecturas,... estas actividades no tienen un
sobrecoste para la escuela o el instituto. Al principio quizás se hace extraño,
pero tendríamos que normalizar que los alumnos que participan en actividades no
son únicamente los de una clase o un curso, sino que podemos aumentar el número
de participantes con alumnos de diferentes cursos.
Ahora, ya empieza a ser el momento de empezar a diseñar en
lápiz el próximo curso. Es uno de los trabajos del jefe de estudios o de los
jefes de departamento, de los profesores o maestros. Tendríamos que hacer el
esfuerzo de pensar en la diversidad al alta. Permitir que los alumnos puedan
acceder a conocimientos más elaborados (no solo hacer aceleraciones). Si
podemos hacer adaptaciones al alta en el aula o en el centro; podríamos no
parar a aquellos que pueden avanzar, andar, correr o volar y siguiendo con el
símil deportivo podríamos hacer lo que dice el árbitro que en un momento
determinado no para la jugada y dice: “sigan, sigan”; y ellos y ellas puedan
correr o volar.






