Las altas capacidades son diversidad por definición. No se
trata de que no haya dos casos iguales sino de que podemos encontrar dos
grandes grupos: los antiguos superdotados, susceptibles de ser excelentes en
todas las áreas y los talentosos que hacen picos de excelencia en una o más
áreas. Cuando hablamos de altas capacidades a menudo usamos analogías porque es
muy difícil hacer definiciones que sirvan. Hoy hablaremos de una de ellas: ¿son
esponjas o piedras de río?
¿A que diríais que se asemejan? Haremos dos experimentos,
empezaremos por una observación... Hablamos de dos elementos muy diferentes en
su forma, su tacto... pero hoy nos interesa su relación con el agua.
1.- Cogemos dos piedras de río y las sumergimos en agua
durante quince minutos.
Sacaremos una piedra del agua y la partiremos para ver su
interior. La superficie está mojada pero el interior está seco. El agua no ha
entrado en el interior de la piedra.
Sacamos la segunda piedra del agua y la ponemos al sol. La
superficie está mojada, veremos que el agua se ha quedado a la superficie y
después de un rato de estar al sol se ha secado sin dejar rastro del agua.
2.- Cogemos una esponja y la sumergimos quince minutos en
agua. Casi doblará su volumen y al sacarla del agua veremos que va expulsando
el agua sobrante pero sigue mojada en el exterior y en el interior.
De hecho, sabemos que con las esponjas no es imprescindible
el contacto; si una esponja está en un ambiente húmedo también absorbe agua.
Pues aquí tenéis la respuesta. Los niños, jóvenes y adultos
de altas capacidades absorben conocimientos de todas partes: libros,
explicaciones, documentales, comentarios, medios de comunicación, you tube...
Son como esponjas. Chupan todo lo que les es interesante y no hacen ningún
esfuerzo para aprender. Parece que se les enganchen los conocimientos.
Generalmente no tienen compartimentos estancos para los conocimientos sino que
los relacionan, hacen redes de conexiones generalmente poco habituales. Decimos
que aprenden en árbol por eso cualquier conocimiento conecta con otros muchos
que para el resto de los compañeros puede no tener ninguna relación. Cuando
empiezan a hacer preguntas puede parecer que son preguntas distractoras pero
para ellos tiene todo el sentido del mundo y nos lo pueden explicar si se lo
preguntamos y nos lo quieren responder.
Pero hay gente que tiene hijos que son como piedras, que por
mucho que queramos mojar no funcionan como las esponjas, funcionan como las
piedras. Sólo podemos mojar la superficie. De hecho, la gran mayoría de la
población son piedras. Querrían tener esponjas pero tienen piedras de río. No
son ni mejores ni peores, son diferentes. Pero las piedras no pueden ser
esponjas y las esponjas no pueden ser piedras.
Las altas capacidades no se pueden construir, no se pueden
entrenar. Una vez eres esponja podemos trabajar como mantener el agua, como
vivir la diferencia, como camuflarnos para no ser tan evidentes y diferentes en
un momento dado... Pero primero tenemos que ser esponjas. Después podremos
trabajar nuestras características, ser conscientes...
Todos los que trabajamos con niños y jóvenes de altas
capacidades les hemos oído decir alguna vez que preferirían ser piedras en
lugar de esponjas. En algún momento, algunos no lo ven como una suerte y dicen
“mamá, ¿no podría ser tonto?”. No siempre viven la diferencia con sus iguales
como un elemento positivo. Les podemos acompañar para ayudarles a ser ellos
mismos y disfrutar con la diferencia.
Tener altas capacidades es un conjunto de características
que se mezcla con el carácter y la manera de ser de cada cual. Por eso tenemos
esta grandísima diversidad. Pero de una manera u otra... ¡todos son esponjas!






