Hay niños y jóvenes de altas capacidades que tienen
intereses muy definidos. Algunos son bastante habituales: los dinosaurios,
Egipto, el espacio, los Romanos... y otros que nos sorprenden: las campanas
extractoras, el Titannic, la pirotecnia, los animales extinguidos, la
comparación entre lenguas, los números...
Cualquier detalle en su campo de interés les activa. Las
familias lo tienen fácil porque una ida a Dinópolis, al Museo Egipcio, a
cualquier Observatorio Astronómico o a los restos romanos de Tarragona les es
interesante.
Pero hay otros niños o jóvenes de los cuáles decimos que son
de jabón. Todo les interesa pero nada les interesa lo suficiente y no les
podemos enganchar. Es cómo cuando intentamos coger una pastilla de jabón con
las manos mojadas, nos resbala, y si lo intentamos con fuerza no la podemos
coger, no tiene aristas y se nos escapa de las manos. Todo les interesa, el
mundo les es interesante pero nada les interesa lo bastante para engancharlos o
activarlos.
Aquí tenéis algunos ejemplos:
- El más pequeño estaba en la clase de Infantil 5 años y
quería ser Vulcanólogo. Decía que cuando el Etna volviera a entrar en erupción
él quería estar allá con los conocimientos necesarios para poder hacer el
seguimiento y la prevención para la población próxima. La maestra no lo podía
creer, en toda su carrera había oído muchas cosas pero vulcanólogo y con
explicación, no, era la primera vez y en la familia no había precedentes.
- Conocí un niño de Tercero de Primaria que tenía clarísimo
que estudiaría Física. Ya tenía pensado el campo en el que quería hacer su
tesis doctoral. Sabía que se tenía que esforzar mucho porque a lo largo de su
carrera descubriría algo que mejoraría la vida de la gente y por eso le darían
el premio Nobel. Es muy curioso porque no hablamos de un niño con una familia
académica, en su familia no había ningún físico; pero él lo tenía muy claro.
- Este chico de Quinto de Primaria quería ser Paleontólogo y
sus maestras no habían visto que esto venía de lejos. En esta escuela cada
curso, entre Segundo y Sexto de Primaria hacían una exposición oral de un tema
a su elección. Cada curso los alumnos escogen tema pero él, en segundo ya se hizo
una propuesta de los cuatro años y no lo explicó a nadie. Cada año concretaba
su propuesta pero no fue hasta Sexto que me lo explicó que pude pasar la
información a las maestras y dar sentido a cuatro cursos de exposiciones.
Empezó con la formación de la galaxia y el big bang (un tema poco habitual en
un niño de Segundo de Primaria) y acabó a Sexto con la evolución humana. Me
pareció espectacular tanto como su habitación llena de dinosaurios, o como la
celebración de su cumpleaños en la que su gemelo fue a Madrid con la madre a
hacer una visita guiada y ver un partido a Santiago Bernabeu y él fue un sábado
con el padre a visitar el Museo de Historia Natural de Londres. Estos padres
sabían atender a los intereses de sus hijos.
Los de jabón son más complicados de mover, porque todo les
va bien pero nada les mueve de verdad. A la hora de decidir estudios superiores
tienen muchas dificultades porque suelen ser buenos y sentirse cómodos en
muchas disciplinas diferentes. Algunos son muy buenos en letras y en ciencias,
y les cuesta decidir. Recuerdo un alumno que acabó haciendo el Bachillerato
científico, y Física y Matemáticas en la Universidad; que al inicio de
Bachillerato los profesores de lenguas hablaron con él muy seriamente para que
pasara a Humanidades porque nunca habían tenido un alumno tan brillante. Nunca
ha dejado de leer y de vivir con intensidad la filosofía pero su campo de
trabajo actualmente es la programación de la inteligencia artificial en
Inglaterra.
La orientación académica y profesional de estos alumnos
requiere un estudio serio y evitar tanto como sea posible el sufrimiento de la
duda. Será un camino más largo y tenemos que saber que no hay nada definitivo y
que se pueden hacer cambios pero que lo ideal es que consigamos una
justificación seria que nos fundamente la elección.






