lunes, 9 de marzo de 2026

Lunes 9 de marzo Preparemos las vacaciones

 

Las vacaciones de Semana Santa son como un ensayo de vacaciones. En Cataluña es únicamente una semana y un día: dos fines de semana, cinco días y el Lunes de Pascua.

Para preparar las vacaciones, cada familia es un mundo y lo primero será definir cuáles son las posibilidades: días de todos juntos, días de trabajo de los padres que los hijos harán actividades-abuelos-persona responsable, días cerrados (para que vayamos a bendecir la Palma, a ver la Pasión, a comer la Mona (en Cataluña postre del Lunes de Pascua)... y a partir de aquí los adultos deberán preparar el marco y ya podremos empezar a pensar la propuesta para esta Semana Santa 2026. Sería bueno, también, tener presente de qué presupuesto disponemos: una comida fuera de casa, una actividad, transporte, un viaje...

Todavía tenemos tiempo, por eso esta semana es buena para empezar a preparar. ¿Qué querríais hacer? ¿De cuando tiempo disponemos y cómo lo querríamos gastar? ¿Queremos aprender algo nuevo, leer, jugar, escuchar música, mirar películas o series, hacer un puzle, cambiar la habitación, cuidar plantas, hacer manualidades, trabajar en inventos, compartir juegos de mesa, cocinar o hacer postres...

Cuando hacemos una lista de lo que queremos hacer y le encontramos un tiempo para hacerlo nos ayuda a que se haga realidad. Generalmente pensamos qué queremos hacer pero, se acaban las vacaciones y no hemos hecho aquello que deseábamos. Ésto sucede a grandes y pequeños por la falta de planificación real.

Los niños y jóvenes de altas capacidades disfrutan organizando su tiempo, sugiriendo actividades que les gustaría hacer. El tiempo de escuela ya es un tiempo muy cerrado y organizado. Ahora, podemos disfrutar de las mini-vacaciones con una organización diferente y si es muy pensada y argumentada puede ser fantástico.

Necesitamos un tiempo de preparación, propuesta y negociación. La familia no es una organización horizontal. Los padres tienen que definir el marco y las reglas del juego (tiempo y presupuesto). Podéis presentar ciertos tiempos cerrados. Una vez tenemos el marco definido, lo presentarán al resto de la familia marcando para qué tiempo pueden hacer sus propuestas tanto para su tiempo propio como para el tiempo colectivo. En algunas familias todas las propuestas van a la nevera (a la parte de fuera con imanes) y se marca un día para comentarlas.

Recordad que la vida es más rica que cualquier organización. Desde el inicio, tenemos que recordar a todos los miembros de la familia que tenemos que ser flexibles. Prepararemos pero seguro que entrarán elementos que pueden desmontarlo todo: un día de lluvia, un buen constipado, una propuesta nueva...

Intentar buscar un tiempo para hablar de las vacaciones es importante. Pasar tiempos juntos, escuchar lo que propone cada uno, ver cuáles son sus intereses y como nos podemos organizar para que todos los integrantes de la familia tengan un tiempo propio, y un tiempo en común.

Cuando llegamos a un acuerdo podemos hacer un horario que puede ir de nuevo a la nevera. Ir preparando las vacaciones es empezar a vivirlas. Ir decidiendo qué libros, qué juegos, qué manualidades, qué películas, qué postres... ir preparando los materiales para que esté todo a punto y se pueda producir la acción.

Cuando llegue el momento viviremos unas vacaciones conscientes y reales que nos llevarán a la reunión familiar de la semana después para evaluar cómo ha ido. Qué hemos podido hacer y qué no. Qué cosas imprevistas han entrado en juego. ¿Cómo ha ido la organización? ¿Qué tenemos que mantener y que tenemos que cambiar por la próxima programación de vacaciones?. Entrenamos la preparación, vivencia y evaluación para poder volver a empezar a programar las próximas vacaciones con lo que hemos aprendido. Un gran aprendizaje para la vida.


jueves, 5 de marzo de 2026

Jueves 5 de marzo Preocupación e impotencia

 

En algunas casas de niños y jóvenes de altas capacidades se repite la misma situación: el hijo o la hija vuelve cada día de la escuela enfadado porque siente que no lo tienen en cuenta. Repiten lo que ya sabe, se tiene que esperar eternamente, van muuuuy lentos explicando las cosas, y cuando hay algo interesante pasan como de puntillas sin profundizar. Él o ella está todo el día más o menos contenido, es más o menos políticamente correcto... pero se va cargando. Llega a casa y explota, o se cierra e implosiona.

Los padres que ven esta situación cada día se preocupan y piensan: “¿No lo ve nadie? ¿No se dan cuenta? ¿Por qué no van más allá de la fachada de buen niño, buena niña que lo aguanta todo?” Y ven que su hijo / su hija se va apagando... no tiene ganas de ir a la escuela, en casa llora y se queja; o está triste... y llega la preocupación e impotencia.

En el mejor de los casos una visita con el tutor o la tutora confirma lo que ya sabían. “¿Por qué quiere una entrevista de tutoría si todo funciona? Ya me gustaría tener más alumnos como él o como ella que escuchen, aprendan, hacen el trabajo, no se quejan, incluso ayudan a los compañeros, y tienen buenos resultados académicos... ¿dónde está el problema?” Porque el docente que tiene delante un circo de veinticinco pistas, en el mejor de los casos, su hijo o hija no es vivido como un problema, sino como un oasis en medio de un desierto lleno de contrariedades. Es un momento de paz, y viendo su situación casi no se lo podemos reprochar; pero los padres ven que su oasis no es un lugar donde seguir trabajando y sacar las máximas posibilidades.

Y de aquí viene la situación de impotencia, incomprensión y soledad. Solo querríamos que fuera visible, que le escucharan, que fueran identificadas y atendidas sus necesidades, que fuera a la escuela contento/a por lo que aprende, por las relaciones que hace, y por lo que se le propone hacer.

El tiempo de escuela es un tiempo esencial en la vida, nos da base y herramientas que usaremos a lo largo de toda la vida. Nos construye pero... ¿qué pasa cuando no nos deja construirnos?

Algunos intentarán un cambio de escuela, otros por circunstancias de proximidad, hermanos, o amigos forzarán el hecho de quedarse en la escuela. Pero marchar o quedarse no es la solución porque seguramente volveremos al mismo punto.

Es imprescindible que a los docentes les caiga la venda de los ojos, y que junto con recursos que ya existen, como el EAP o la Comisión de Diversidad del centro, vean realmente al niño o joven y le den: primero un tiempo y un espacio de confianza porque se muestre cómo es, y después definan las necesidades que se pueden ir cubriendo desde la escuela con los medios que tienen. Sí, no es una carrera de velocidad, es una carrera de fondo. No lo acabaremos en un curso o dos, ni lo solucionaremos con una estrategia mágica. El día a día tiene que hacer que la escuela se adapte a él o ella; y el alumno se adapte, también, a la escuela sin perder su esencia.

No es un proceso difícil. Es mucho más sencillo de vivir que de explicar. He hecho muchos acompañamientos que han supuesto poner luz en la oscuridad. Conseguir que los docentes se dejen guiar, apliquen recursos y, poco a poco, aprendan a volar. Las técnicas que usamos para ellos a menudo sirven para todos los alumnos, pero para ellos y ellas son imprescindibles.

Siempre, baja la tensión cuando son escuchados y atendidos. Esto no supone un gran gasto de tiempo sino una inversión que mejora la clase y el trabajo del docente. Es un reto que tenemos que abordar y...  ahora es el momento.

Si queréis saber más, y sois padres o docentes podéis contactar con nosotros al 646 48 61 59 o en atencioltescapacitats@gmail.com. Os escucharemos y os daremos una respuesta personalizada.



lunes, 2 de marzo de 2026

Lunes 2 de marzo Atención a las Altas capacidades

 

Como dice Jaume Funes: “!He venido a animar!”. Ya es bastante complejo el trabajo de padre o de docente. No vengo a dar lecciones, sí a divulgar lo que he aprendido estos últimos doce años en el ámbito de la intervención educativa en altas capacidades. Vengo a compartir reflexiones y propuestas. De hecho, creo firmemente en el proceso: observación, reflexión,  acción, evaluación ,y de nuevo análisis y ajuste para volver a empezar. El proceso es cíclico.

Cuando en 2013 decidí empezar en el ámbito de las altas capacidades fue porque vi que había identificación-diagnóstico y tratamiento para los niños y jóvenes que estaban muy mal por parte de psicólogos y psiquiatras, pero no supe encontrar intervención educativa para los niños y jóvenes que presentaban “sólo” altas capacidades. No había interlocutores válidos y todo el mundo iba muy perdido (padres y docentes) y algunos muy asustados (sobre todo padres).

Había muchos mitos, muchas opiniones y poca ciencia. Este fue mi entorno al inicio. Formación, lectura. Empecé partiendo de mi bagaje pedagógico que me decía que necesitábamos trabajar conjuntamente el niño, la familia y la escuela. Cada cual tenía que hacer su parte; pero ni todo lo tenía que cargar la familia, ni todo lo debe hacer la escuela, ni todo el propio niño o joven. Cada uno tiene que hacer su parte.

Empecé haciendo este seguimiento-acompañamiento niño-familia-escuela en Badalona, El Vendrell, Molins de Rei, Igualada, Ribes de Freser, Tarragona, Terrassa, Sabadell, Arenys de Munt y de Mar, Olesa de Montserrat, Tàrrega, Manresa, Cardedeu, Reus, Cardona, Barcelona..., y en todos los niveles educativos: Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, Ciclos Formativos y Universidad.

He acompañado alumnos y familias en escuelas públicas, concertadas, rurales y privadas. He trabajado con docentes en todas ellas. En un único caso tuve que dejarlo porque la maestra no quería colaborar, ella creía que no tenía que hacer nada, que el niño era tan listo que se espabilaría. En todos los demás casos, más de cuatro cientos, el trabajo de equipo ha sido positivo o  muy positivo. Familias y docentes han aprendido sobre las altas capacidades tomando como punto de partida su hijo/ su hija/ sus alumnos... Los docentes también han adquirido herramientas para extrapolar a otros casos, y poder identificar y atender necesidades de estos niños y jóvenes dentro y fuera del aula.

Siempre hablamos de una gran diversidad entre los niños y jóvenes de altas capacidades. Hay algunas características que están presentes en muchos de los niños y jóvenes de altas capacidades pero no hablamos de un colectivo homogéneo.

Los lunes y jueves encontraréis informaciones del ámbito de la intervención educativa de las altas capacidades por padres, docentes y personas interesadas... Muchas de las sugerencias pueden servir para todos los alumnos pero para los niños y jóvenes de altas capacidades son imprescindibles. Tenemos que poner la lupa en cada persona para identificar cuáles son sus necesidades y pensar cómo podemos atender estas necesidades con lo que tenemos tanto en casa como en la escuela o el instituto.

Se acerca el 13 de marzo: el Día de las Altas Capacidades. Puedes celebrarlo este año poniendo, por fin, este tema en tu agenda. Llámanos al 646 48 61 59 y nos pondremos en marcha para escucharte, acompañarte y atender tus necesidades.


 



jueves, 26 de febrero de 2026

Jueves 26 de febrero ¿Esponjas o Piedras de río?

 

Las altas capacidades son diversidad por definición. No se trata de que no haya dos casos iguales sino de que podemos encontrar dos grandes grupos: los antiguos superdotados, susceptibles de ser excelentes en todas las áreas y los talentosos que hacen picos de excelencia en una o más áreas. Cuando hablamos de altas capacidades a menudo usamos analogías porque es muy difícil hacer definiciones que sirvan. Hoy hablaremos de una de ellas: ¿son esponjas o piedras de río?

¿A que diríais que se asemejan? Haremos dos experimentos, empezaremos por una observación... Hablamos de dos elementos muy diferentes en su forma, su tacto... pero hoy nos interesa su relación con el agua.

1.- Cogemos dos piedras de río y las sumergimos en agua durante quince minutos.

Sacaremos una piedra del agua y la partiremos para ver su interior. La superficie está mojada pero el interior está seco. El agua no ha entrado en el interior de la piedra.

Sacamos la segunda piedra del agua y la ponemos al sol. La superficie está mojada, veremos que el agua se ha quedado a la superficie y después de un rato de estar al sol se ha secado sin dejar rastro del agua.

 

2.- Cogemos una esponja y la sumergimos quince minutos en agua. Casi doblará su volumen y al sacarla del agua veremos que va expulsando el agua sobrante pero sigue mojada en el exterior y en el interior.

De hecho, sabemos que con las esponjas no es imprescindible el contacto; si una esponja está en un ambiente húmedo también absorbe agua.

 

Pues aquí tenéis la respuesta. Los niños, jóvenes y adultos de altas capacidades absorben conocimientos de todas partes: libros, explicaciones, documentales, comentarios, medios de comunicación, you tube... Son como esponjas. Chupan todo lo que les es interesante y no hacen ningún esfuerzo para aprender. Parece que se les enganchen los conocimientos. Generalmente no tienen compartimentos estancos para los conocimientos sino que los relacionan, hacen redes de conexiones generalmente poco habituales. Decimos que aprenden en árbol por eso cualquier conocimiento conecta con otros muchos que para el resto de los compañeros puede no tener ninguna relación. Cuando empiezan a hacer preguntas puede parecer que son preguntas distractoras pero para ellos tiene todo el sentido del mundo y nos lo pueden explicar si se lo preguntamos y nos lo quieren responder.

Pero hay gente que tiene hijos que son como piedras, que por mucho que queramos mojar no funcionan como las esponjas, funcionan como las piedras. Sólo podemos mojar la superficie. De hecho, la gran mayoría de la población son piedras. Querrían tener esponjas pero tienen piedras de río. No son ni mejores ni peores, son diferentes. Pero las piedras no pueden ser esponjas y las esponjas no pueden ser piedras.

Las altas capacidades no se pueden construir, no se pueden entrenar. Una vez eres esponja podemos trabajar como mantener el agua, como vivir la diferencia, como camuflarnos para no ser tan evidentes y diferentes en un momento dado... Pero primero tenemos que ser esponjas. Después podremos trabajar nuestras características, ser conscientes...

Todos los que trabajamos con niños y jóvenes de altas capacidades les hemos oído decir alguna vez que preferirían ser piedras en lugar de esponjas. En algún momento, algunos no lo ven como una suerte y dicen “mamá, ¿no podría ser tonto?”. No siempre viven la diferencia con sus iguales como un elemento positivo. Les podemos acompañar para ayudarles a ser ellos mismos y disfrutar con la diferencia.

Tener altas capacidades es un conjunto de características que se mezcla con el carácter y la manera de ser de cada cual. Por eso tenemos esta grandísima diversidad. Pero de una manera u otra... ¡todos son esponjas!



lunes, 23 de febrero de 2026

Lunes 23 de febrero La curiosidad en clase

 

Un niño de altas capacidades curioso en clase de cualquier curso de Primaria puede ser una como una bomba. ¿Cómo hacerlo para que no pierda la curiosidad sin morir en el intento? Hoy veremos dos situaciones muy habituales en las que se requiere el trabajo conjunto de la familia y la escuela:

Situación 1

En clase nos encontramos con un niño hiperpreguntador. Una pregunta tras otra, una mano siempre levantada (si hay una buena contención) y en el peor de los casos preguntas esparcidas sin control; o preguntas que sirven para concretar, ampliar o, incluso, despistar a los demás, porque él relaciona desde lo que sabe, no desde lo que saben los compañeros. Ciertamente, no es fácil de gestionar y dependerá mucho de la edad del niño.

Algunos detectan que sus preguntas no son siempre bienvenidas (por los comentarios de los compañeros, la cara del maestro...) y empiezan a reducir el número de preguntas hasta que no hacen preguntas.

Otros no se dan cuenta que sus preguntas distorsionan el buen funcionamiento de la clase y continúan sin parar preguntando constantemente y dando una imagen que les costará sacarse de encima.

Para que los primeros y los según mantengan su curiosidad sólo necesitamos una libreta en la que anotar sus preguntas. (Tienen que saber escribir, ésto lo facilita mucho). A medida que pasa la clase muchas preguntas se van solucionando con la explicación o las actividades. Finalmente quedan quizás dos o tres preguntas que no se han resuelto y pueden ser aquellas que se lleva en casa para buscar la respuesta con los padres o hermanos mayores. Yo las llamo “las preguntas de la nevera” porque van a una hoja que se cuelga con un imán a la nevera de casa. A lo largo de la semana algunas se van tachando porque pierden interés o se responden entre todos y quedan algunas para el fin de semana. Puede ser el momento de resolverlas en familia.

Con este sencillo recurso conseguimos que aprenda un montón de cosas:

1.- aprender a esperar (a algunos niños les cuesta mucho aplazar la gratificación de la explicación o la respuesta, y éste es un buen entrenamiento).

2.- aprender que hay cosas que en un momento parecen imprescindibles y urgentes pero que el tiempo nos dice que no lo eran.

3.- aprender la importancia de construir buenas preguntas.

4.- aprender con los padres la manera de buscar información (en los libros, con el ordenador, preguntando a otras personas...).

5.- aprender la satisfacción de encontrar respuestas.

6.- aprender que podemos satisfacer nuestra necesidad de aprender sin que todos los compañeros lo sepan preservando nuestra imagen. Esta reflexión la haremos cuando son mayores.

Situación 2

Cuando el maestro hace una pregunta al aire, en la clase, sin receptor citado; algunos sienten la necesidad de responder sin dar tiempo a pensar a los compañeros. Algunos no entienden porque no pueden dar rápidamente la respuesta cuando ellos la saben... y aquí necesitamos un buen vínculo con el maestro. El alumno debe hacer saber al docente que sabe la respuesta y el maestro hacer la recepción de este mensaje y en ese momento inmediatamente baja la tensión en el alumno y no necesita dar la respuesta en voz alta. Puede anotarlo en la libreta, si lo desea. Podéis pactar que en esta situación no le preguntarás el primero, pero si la clase no reacciona correctamente... sí el tercero o cuarto. Con este recurso, conseguimos bajar la tensión del alumno pero no tapar su curiosidad y ganas de aprender.

Ambos recursos requieren haberlos hablado antes. Explicado qué haremos y por qué lo haremos. Lo podemos entrenar en frío. Necesitamos únicamente una libreta y un lápiz que tendremos que tener siempre en la mesa o en el cajón y que compartiremos para todas las materias. Habrá que hablar con el resto de maestros. Algún día nos podemos interesar en cómo va esta libreta, qué tiene anotado, cómo funciona el listado de la nevera... A partir de aquí iremos ajustando según las necesidades de cada niño.

¡¡Atención!! Con la mejor de las voluntades un profesor le dijo con un alumno de Cuarto que podía hacer dos preguntas cada día. Lo que parecía una buena solución, en manos de un niño de altas capacidades fue terrible. El niño nunca preguntaba a primera hora de la mañana pensando que si había algo interesante por la tarde ya no tendría la posibilidad de hacer la pregunta. El maestro pronto olvidó la propuesta pero para él era una carga cada día. Observaba qué pasaba: cuántas preguntas había hecho, cuántas le quedaban. Estaba más ocupado en esto que en lo que se decía clase o en lo que aprendía. Su foco estaba en las preguntas y su rigidez le jugaba una mala pasada. Lo que tenía que ser una solución se estaba convirtiendo en otro problema del que el maestro no era consciente. Habían bajado sus preguntas a clase pero el maestro desconocía el por qué. El acompañamiento de este niño afloró una situación que el maestro no hubiera descubierto nunca.

En otros textos hemos hablado de la importancia de tener unas sesiones de tutoría individualizada sistematizada para poder comentar estas cosas de funcionamiento y mantener el vínculo. No tiene que ser mucho rato. Pueden ser diez minutos semanas con alarma al inicio, a los ocho minutos, y al final para optimizar el tiempo (ellos, si están a gusto lo eternizarían).

Es muy importante que preservemos sus ganas de aprender, son un activo importante; pero no puede hipotecar las ganas de aprender del resto de la clase. El equilibrio, no es fácil, pero es imprescindible.

 


jueves, 19 de febrero de 2026

Jueves 19 de febrero Los números de las altas capacidades

 

Las altas capacidades no son una moda. Son una situación que viven muchas personas. No sabemos cuántos son porque en ningún país están todos identificados. Los estudiosos sobre el tema creen que hablamos de un 20% de personas con altas capacidades; aproximadamente un 2% - 5% con superdotación, y aproximadamente un 15-18% de personas con talentos. Lo estamos infiriendo, pero cuando hacemos la predetección a un grupo clase se confirman estos datos.

Es muy importante que las personas con altas capacidades sean identificadas para recibir la ayuda necesaria que atienda sus necesidades específicas. Cuando hablamos de altas capacidades hablamos de personas neurodivergentes. Son peculiares, son especiales... muy intensas y diversas. No tienen todas las mismas características y por eso son difíciles de identificar. Hay mil maneras de ser de altas capacidades. Hay una serie de características que comparten muchas de las personas con altas capacidades. Serán las protagonistas de próximos escritos al blog. Las personas que tienen altas capacidades necesitan ser identificados lo antes posible para poder empezar a trabajar con tiempo, para que puedan llegar al final de la escolarización en las mejores condiciones posibles.

Necesitamos, como sociedad, identificar estas personas; tengan la edad que tengan. Ellos y ellas pueden cambiar las cosas, pueden descubrir nuevos remedios por las enfermedades, pueden encontrar nuevas maneras de hacer las cosas... no podemos permitirnos como sociedad que las personas con más posibilidades no desarrollen sus talentos. Algunos, quizás conseguirán hacer las mejores comidas, los mejores poemas o los mejores ramos de flores; no todos tienen que ir a la NASA, sobre todo si no quieren ir... El hecho de que sean la mejor versión de ellos mismos nos enriquecerá a todos. Por egoísmo social, por necesidad ética y moral tenemos que conseguir que sean ellos mismos y tengan atendidas sus necesidades.

Hay mil dificultades para llegar al 100% de identificados pero merece la pena hacer el esfuerzo de sensibilizar la sociedad y hacer la predetección de los niños y jóvenes de altas capacidades. A partir de ellos a menudo se identifican también los padres, tíos o abuelos. Existe la certeza de que hay una parte fundamental genética que requiere de ambiente-entorno-aprendizaje. Cuando los adultos confirman sus altas capacidades encuentran respuestas a interrogantes personales sobre su manera de ser percibir el mundo y relacionarse con él. De sentirse diferentes de sus iguales. Encajan sus piezas. Recolocan sus experiencias vitales.

La predetección nos dice si tenemos que identificar. No está basada en el éxito académico. Se tiene en cuenta cómo aprenden, cómo viven, cómo se expresan, cómo sienten... Partimos de la información que tienen los padres y de ellos mismos, a partir de Cuarto de Primaria. Tanto los padres como ellos mismos tienen mucha información cualitativa. La predetección se hace con los cuestionarios de la Dra. Luz Pérez de la Universidad Complutense de Madrid que están traducidos al catalán y los encontramos al dosier de “Las altas capacidades: detección y actuación en el ámbito educativo” del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña en 2013. Nosotros añadimos una entrevista de anamnesis con la familia y los cuestionarios. Con estos datos tomamos la decisión de informar a la familia de la necesidad de hacer la identificación de altas capacidades para confirmarlas o no.



lunes, 16 de febrero de 2026

Lunes 16 de febrero “Le estimuláis demasiado”

 

Hay expresiones que a pesar de no tener fundamento, a veces, duelen. Las personas que usan la expresión: “es que le estimuláis demasiado” refiriéndose a aquel niño lleno de curiosidad que absorbe información de todas partes, que relaciona todo lo que le cae en las manos, que recuerda y aplica correctamente expresiones poco habituales... son personas que no conocen las altas capacidades y no saben de lo que hablan. Tienen en la mente el prototipo de niño medio (el que de hecho no existe) mezclado con el ideal del niño de una edad determinada y se encuentran ante un niño que no encaja en este marco y todo lo que se les ocurre es que la diferencia viene dada porque la familia está hiperestimulando al niño.

Nada más lejos de la realidad. Tenemos un niño que es muy curioso, pregunta y escucha la respuesta. No le sirve cualquier respuesta (ni un “porque sí”, ni un “siempre se ha hecho así”) porque es muy posible que a partir de esta respuesta aparezcan otra pregunta o un montón de preguntas. Nunca pregunta por preguntar, ni para perder el tiempo, pregunta para saber, para aprender, porque le interesa, porque no lo ve claro, porque le observa cosas que no le encajan... El motor no son los padres, los padres corren apagando fuegos y tienen un hijo que los enciende con mucha facilidad. Curiosidad; pasión; intensidad; necesidad de conocer a fondo, no de manera superficial... y todo en Mayúsculas, porque ellos y ellas, no tienen minúsculas, son XXL aunque sean todavía muy pequeños.

Cuando un niño de menos de cuatro años quiere saber qué número es infinito (sin padres matemáticos), por qué hay gente que dice que la tierra es plana, donde vamos cuando nos morimos, o dice que quiere ser vulcanólogo… no es por estimulación externa. Tiene una manera de mirar el mundo peculiar, y de relacionarse con el mundo y con los que le rodean. Son diferentes de los que han nacido su mismo año. Tienen intereses diferentes, se formulan  preguntas sin antecedentes que otros se harán años después y siempre con antecedentes (una explicación, la muerte de una mascota...).

Si estimulándolos consiguiéramos altas capacidades habría familias muy contentas, las que no tienen hijos de altas capacidades pero querrían tenerlos. Pero no se puede. Podemos dar conocimientos pero no podemos hacer que relacionen, apliquen, conecten a la velocidad y profundidad que lo hacen los niños de altas capacidades. No podemos conseguir su memoria de elefante pero podemos mejorar mucho la nuestra. Podemos mejorar su memoria de trabajo pero no conseguir que la apliquen porque ante una pregunta se les abren miles de posibilidades y tendrán que entrenar mucho el foco y trabajarlo para conseguir un orden y preparar una lista de prioridades y de espera para después o para mañana. Las altas capacidades no se pueden entrenar pero sí que tenemos la obligación de acompañarles para que vivan una situación y no un problema irresoluble que les aleje irremediable del mundo y de los demás.

Si alguien (docente, familia, amigo o conocido) usa esta expresión, os recomiendo que dibujéis  una sonrisa discreta y os retiréis. Si no lo podéis hacer, asumid que necesitaréis mucha paciencia porque esta tontería suele preceder otras mayores que nos indicarán que esta persona vive entre mitos creídos como verdades absolutas sin contrastar y tendréis mucho trabajo para explicarle lo que tienen delante.