El 24 de octubre se celebra el Día de las Bibliotecas en
recuerdo de la destrucción de la Biblioteca Nacional de Sarajevo, incendiada en
1992 durante la guerra de los Balcanes. La fecha fue instaurada en 1997 por la
Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil con el apoyo del
Ministerio de Cultura.
Esta fecha tiene muchos porqués...
- Una tragedia histórica: Conmemora el ataque en la
biblioteca bosnia para simbolizar la defensa de la cultura frente a la
violencia.
- Un homenaje profesional: Reconoce la labor diaria de los
bibliotecarios en la gestión del conocimiento.
- El fomento de la lectura: Impulsa el hábito lector, con un
enfoque especial en el público infantil y juvenil.
Cuando hablamos de niños y jóvenes de alta capacidad y su
relación con la lectura tenemos como siempre de todo, muchas personas en los
extremos, otras en la zona intermedia y otras que irán cambiando con el tiempo,
pero muchísimos gracias a su intensidad y rigidez tienen una posición que puede
parecer inamovible hasta que empezamos a actuar correctamente. Siempre habrá
que poner la lupa en cada niño. Para concretar creamos tres casos, mezcla de
muchos:
En el Primer caso tendremos los niños que disfrutan con la
lectura. Suelen empezar a leer muy pronto. La lectura les aporta información y
les encanta. Leen de todo, desde los letreros de la ciudad a los prospectos de
los medicamentos, y cuando llegan a los libros… los devoran. Algunos son muy
selectivos y no quieren leer libros que consideran “de pequeños”, pueden
disfrutar con las descripciones, con las historias, con los mil personajes o
con los aprendizajes técnicos que aparecen. Algunos de ellos elaboran todo un
mundo donde se encuentran muy a gusto. Por eso leen entre clase y clase, y
aprovechan el tiempo de patio para leer en lugar de relacionarse con los compañeros. Estos niños y
jóvenes devoran libros y no hay presupuesto que lo soporte, por lo tanto acaban
siendo usuarios habituales de las bibliotecas. Muchos leen libros que están
catalogados por encima de su edad, por eso se conveniente acompañarles por si
necesitan acotación de temas o explicar qué han entendido...
En el Segundo caso tenemos niños que dicen que no les gusta
leer, y de hecho leen lo menos posible. Aquí hay mucha casuística. Veremos
algunas posibilidades:
- Quienes no lograron la lectura mecánica o comprensiva
porque tienen alguna dificultad añadida (doble excepcionalidad), una carencia
de interés, una inadecuación del método, o les falta la constancia o paciencia
para lograr el proceso.
- Quienes habían logrado el proceso pero pusieron el freno
de mano por cualquier motivo (una niña frenó en seco cuando comprobó que no
podía hacer las vocecitas y entonaciones en la lectura a primera vista que
hacían su maestra y su madre. Pensó que no sabía leer y que si no había
aprendido hasta aquel momento de Primero de Primaria no aprendería nunca).
- Quienes aprenden a través de documentales y de redes
sociales, y se han acostumbrado que el proceso sea más rápido. A la vez ceden
el mando a los demás que les explican lo que quieren. No tienen la paciencia para
aprender a través de lo escrito que es más lento y costoso.
- Quienes niegan la autoridad y no quieren leer lo que es
obligatorio. Es el No por contraste con la obligación. Puede que no haya
dificultades reales pero es la negación del sistema la que marca unas normas
que no quiere seguir. Algunos acaban teniendo una lucha personal contra la
lengua escrita.
- Algunos huyendo de los libros se quedan en el paso
intermedio los libros ilustrados, los cómics, los manga... La imagen explica y
hay poca letra. La comunicación se expresa a través de la imagen.
- Muchos de ellos no han encontrado todavía el libro que les
enganchará a la lectura, sea de lectura de placer o lectura técnica.
En el caso intermedio tenemos los que pendulan según la
temporada entre leo y no leo. Algunos pueden pasar del grupo uno al dos con
plena intensidad, o lo leen todo o no leen nada... Si son políticamente
correctos, estos niños o jóvenes leerán las propuestas de la escuela o el
instituto pero sin ninguna pasión, con aquella medida tan simple del
cumplimiento (cumplo y miento). Tienen la técnica pero no han encontrado lo que
les enganche a la lectura.
Los que amamos los libros y disfrutamos con ellos, nos
gustaría que todo el mundo leyera con pasión porque los libros nos aportan muy
buenos momentos de técnica o de ocio. La imposición nunca es una buena opción.
La aproximación suele ser mucho más lenta pero sienta la base para que cuando
tengan resueltas las dificultades tengan a la lectura como una buena
herramienta que les puede acompañar en la salud y en la enfermedad, en la
riqueza y en la pobreza; todos los días de su vida.




