Todo va muy deprisa... estamos en un momento en el que la
inmediatez, como los gases se ha expandido y ocupa toda la realidad. Hay mucha
gente que vive con la sensación de que se está perdiendo algo. Todo se mueve rápidamente,
tenemos información de todas partes, sin filtrar, o en el peor de los casos
filtrada por oscuros intereses, y como que todo va de prisa... si no estás
atento lo has perdido, porque todo es efímero. En nada, otra noticia cubrirá lo
que ahora parece importante y urgente.
Nuestros niños y jóvenes de altas capacidades no son ajenos
a esta realidad. A veces, por su sensibilidad, se encuentran inmersos en ella y
les cuesta más encontrar un tempo asumible en una realidad rápida y cambiante.
Necesitan un criterio de procesamiento de todo lo que les puede llegar de todas
partes. En muchas familias ya hace tiempo que no se ven los telediarios con los
niños porque las informaciones negativas constantes les son perjudiciales. Pero
todo esto está mezclado con la imperiosa necesidad de que todas sus exigencias
sean atendidas en el momento en que aparecen. El tiempo de espera no existe
para ellos pero la realidad es muy tozuda y los que ya llevamos años por este
mundo sabemos que tenemos que aprender a convivir con la espera y con la
incertidumbre porque están en nuestro mundo y condicionan, sin que lo queramos,
nuestra vida.
Soy muy práctica y creo que lo que nos ayuda lo tenemos que
implementar cuanto antes. Os propongo una intervención educativa para niños y
jóvenes de altas capacidades que nos ayuden a trabajar la paciencia. Cualquier
tema relacionado con la agricultura o la jardinería sería bueno.
He recreado una actividad que hacíamos en la escuela en
Primero y Segundo de Primaria. En otoño comprábamos bulbos y los sembrábamos en
macetas individuales. Eran Jacintos. No sabíamos de qué color saldrían, ni
cuándo... solo sabíamos que los teníamos que cuidar. Comprábamos alguno más
porque había la posibilidad de que alguno no saliera y porque a lo largo del
curso posiblemente querríamos obsequiar a alguien como clase, no solo de manera
individual.
Cómo lo haremos para plantar y cuidar los narcisos?
Sustrato y abono
• Suelo ligero: Utiliza una mezcla de tierra universal con
un buen contenido de arena o perlita para garantizar un excelente drenaje.
• Nutrientes: Puedes aplicar un fertilizante líquido para
plantas de flor cada dos semanas, exclusivamente durante el periodo de
crecimiento y floración.
Luz y ubicación
• En el exterior: Colócalo en un lugar soleado o a media
sombra. Agradece recibir luz solar directa para crecer con fuerza.
• En el interior: Busca una habitación muy luminosa, pero
alejada de la calefacción directa y de las corrientes de aire.
• Temperatura: Lo ideal es que esté fresco (entre 15 y 17
°C). El jacinto necesita pasar un poco de frío en invierno para poder florecer
en la primavera.
Riego
• Humedad sin encharcar: El sustrato tiene que estar
constantemente húmedo pero nunca encharcado.
• Técnica: Riega directamente la tierra alrededor del bulbo.
Evita mojar el bulbo o el centro de las hojas, puesto que podría pudrirse
fácilmente.
• Frecuencia: Una vez por semana acostumbra a ser
suficiente, adaptándolo según si la tierra se seca antes.
Ya habéis visto que no es complicado: una vez elegida la
ubicación de las plantas hay que regar una vez por semana y observar.
Si lo queréis hacer en casa podéis hacer una planta por
persona, y algún bulbo más por si acaso. Y el próximo fin de semana podéis
empezar la actividad con la compra de las macetas, la tierra y los bulbos. Os
aconsejo las de barro que son más fáciles de decorar. También podéis reutilizar
macetas, si tenéis.
Una vez plantados pondremos el nombre a cada maceta y nos
queda una buena temporada de regar y observar. Parece que no pasa nada pero no
es verdad. La planta se está preparando, y cuando empecemos a ver movimiento
será bastante rápido ver cómo crece el tallo, apunta la flor y descubriremos de
qué color es nuestro jacinto.
Esta actividad nos lleva a cultivar la paciencia. No podemos
hacer nada para acortar el proceso, pero no hacer lo que toca lo puede parar para
siempre. Es una enseñanza para la vida que no procede de un sermón sino de una
experiencia personal. Podemos reflexionar sobre el tema o simplemente darle
buena leña para quemar a su cerebro que no para de pensar.
Una vez tenemos los jacintos podemos pintar las macetas y
regalarlas a alguien, quedárnoslas... los jacintos hacen dos floraciones.
Podemos hacer estadísticas... tomar nota de la temperatura media semanal, de la
diurna y nocturna, de cuando se abren las flores, de cómo van creciendo cada
semana... para los amantes de las matemáticas puede ser un reto compartido en
familia; a otros les puede ayudar hacer fotografías ordenarlas y ver el proceso
gráfico. Podemos acabar, cuando todos hayan florecido, con una fiesta familiar
o una comida especial donde todos los alimentos tengan alguna de las letras de
nuestras flores.
Pero la planta sigue su curso y finalmente se marchitará la
flor. ¿Qué tenemos que hacer? ¡No tires la planta! Los jacintos son bulbos que
se pueden reaprovechar:
1. Corta el tallo de la flor una vez esté completamente
seca.
2. Continúa regando las hojas verdes hasta que se sequen y
se vuelvan amarillas por sí solas. Durante este proceso, el bulbo absorbe la
energía para el año próximo.
3. Guarda el bulbo: Retira el bulbo de la tierra, limpieza
los restos de tierra seca, envuélvelo en papel de periódico y guárdalo en un
lugar oscuro, fresco y seco. Lo podrás volver a plantar el próximo otoño.
Porque queremos trabajar la paciencia habrá que poner
palabras a lo que han hecho y a lo que ha pasado y ayudarles, dependiendo de la
edad, a ser conscientes de lo que han hecho y a pensar cómo lo podemos
transferir a otras situaciones de la vida.




