Se acerca el Primero de Noviembre. Dentro de nuestra
tradición es tiempo de recordar los difuntos. En Cataluña celebramos la
Castañada. Castañas tostadas, boniatos al horno, panellets hechos a casa o de
pastelería, vino dulce... Ya hace muchos años que a través de los profesores de
inglés y después con la fuerza de la globalización en el mundo de la imagen y
el mundo comercial llegó Halloween: disfraces de miedo, esqueletos, fantasmas,
zombis, decoraciones, recogida de golosinas... Y la mezcla es... la Castaween!
Muchos niños de altas capacidades sufren esta fiesta en la
escuela. ¿Qué les podemos proponer?
Para unos la dificultad radica en la actividad de hacer “panellets”
en la escuela. No pueden con la masa de patata hervida o boniato al horno con
azúcar y con las manos de todos los compañeros de clase muy limpias haciendo
bolitas y rebozándolas en almendras fileteadas, chocolate en polvo o coco
rallado. Su hipersensibilidad: olores, texturas... hace que quizás no lo puedan
explicar, pero no quieren/pueden participar en esta actividad. No hace falta
que llegue el momento... les podemos preguntar antes y ofrecer un plan B a
aquellos niños hipersensibles. Podrían ser los periodistas del día; o personas
que coordinen la intendencia y organización; o los periodistas que registren lo
que se está haciendo en la escuela; los que buscan información sobre la
contextualización de la fiesta, o a través de dibujos, textos o fotografías
expliquen la actividad de la Fiesta sin poner las manos en la masa. También
pueden hacer un estudio sobre los delantales o paños de cocina que han llevado
los alumnos (colores, formas, dibujos...), hacer una estadística, entrevistar
madres-padres-abuelos-abuelas sobre el uso del delantal... Quizás pueden
colaborar en preparar alguna actividad paralela de decoración...
Para otros su dificultad aparece con las historias de miedo
y los disfraces o maquillajes terroríficos... Con estos alumnos, quizás algo mayores,
les podemos proponer contextualizar, investigar, mostrar diferentes tradiciones
de estas fechas en todo el mundo. También podrían ser el alma del concurso de
boniatos disfrazados haciendo el cartel anunciador, las bases del concurso,
conectando con el jurado, preparando el lugar de exposición y los premios... O
tal vez abriendo la fiesta a entidades del barrio (algún hogar de abuelos
próximo o centro de infantil de primer ciclo), preparando con el docente de
música una compilación de canciones de otoño... Dependiendo de la edad tendrán
que estar más o menos pautados porque a menudo parece que saben hacer cosas
pero a menudo se aturrullen con los detalles más sencillos o se embarcan en
trabajazos faraónicos del todo o nada.
Después de un primer año es conveniente hacer con ellos la
evaluación de esta actividad y dejarla con las sugerencias de mejora anotadas en
el archivo para que el próximo curso podamos poner manos a la obra partiendo de
lo que hemos hecho este curso.
No necesitamos hacer grandes cosas sino abrir posibilidades.
Para algunos alumnos de altas capacidades estas actividades de plan B pueden
ser imprescindibles y para otros alumnos, que también se pueden añadir pueden
ser beneficiosas. No se trata de huir de ciertas actividades sino de ver si
pueden participar plenamente de otra manera. Las propuestas no son ni cerradas
ni excluyentes; y en algunos casos llegamos a ellas después de haber sufrido el
hecho de que todos lo tengan que hacer todo.
Hablar con ellos, dar un espacio de escucha activa, ver qué
posibilidades puede ofrecer nuestra escuela, nuestra clase. Después de
escuchar, reflexionar y darle un par de vueltas; podemos intentar un primer
paso, pequeño, pero que podremos mejorar de cara en el curso próximo. Poco a
poco, pero haciendo visible también la inclusión al alta. Estamos a tiempo...

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