jueves, 5 de noviembre de 2026

Jueves 6 de noviembre La autonomía y las altas capacidades

 

Cuando hablamos de autonomía en altas capacidades nuevamente podemos encontrar niños que llenan todo el arco. Desde los que son completamente dependientes hasta los que una de las primeras palabras que dicen son “Solito” o “Solita” y no quieren ser ayudados en los procesos. Por eso la autonomía no es una característica básica de las altas capacidades, pero cuando la consiguen, la disfrutan todos. Por esta razón, aquellos niños o niñas que están más lejos de la autonomía  por su naturaleza o por sus miedos, miedo de no hacerlo suficientemente bien o de que los demás se rían... a éstos niños y niñas debemos acompañarles para que logren el grado de autonomía que necesitan para seguir creciendo.

Cuando les ayudamos a definir las necesidades y a pensar el camino para llegar a los objetivos que se proponen, les estamos ayudando a poner palabras y a construir su camino. Cuando les acompañamos sin hacerles el trabajo o sin suavizarlo todo hasta que sea muy muy muy sencillo les estamos ayudando a crecer. Por eso no tenemos que hacer cosas extrañas. Debemos estar presentes en su día a día.

Cuando son pequeños, el hecho de preparar la ropa para el día siguiente y dejarla bien puesta para que les sea fácil vestirse es una ayuda que después copiarán y aprenderán a hacerlo ellos solos. Por los horarios y las prisas a veces es mejor empezar con este tema los fines de semana, o con el pijama; y de lunes a viernes les podemos vestir los adultos porque vamos más deprisa. Cada cual sabe cómo puede organizar su vida sin contradecir sus principios.

Preparar la mochila el día antes y repasar que llevan todo lo que necesitan es un trabajo que pueden hacer ellos solos en Primaria y únicamente requiere nuestra supervisión. En los primeros cursos de Primaria podemos añadir la preparación del neceser de educación física con el peine, la colonia, una toalla pequeña y quizás otra camiseta; los días que corresponda. También la preparación de la bolsa o el material para las actividades extraescolares. Puede ayudar que hagamos conjuntamente una lista de lo que necesitan para que colgada en su habitación puedan comprobar que tienen que llevar y no se dejen nada (el libro de música, la libreta, el estuche y quizás el instrumento; la bolsa de deporte o los enseres para ir a manualidades).

Cuando vuelven de la escuela las chaquetas y las bolsas tienen que tener un lugar en el que dejarlos. La bolsa o la fiambrera del desayuno tiene que ir a la cocina y los días en que la bata se tiene que lavar tiene que ir al cesto de la ropa sucia así como la ropa de deporte. Estos pequeños hábitos los podéis ir implementando según la edad. Cuando no hagan lo pactado hay que evitar los sermones y simplemente mencionar lo que hay que hacer: “la mochila va a la habitación”.

Preparar un tiempo para hablar del orden y de la autonomía es necesario. Un tiempo neutro en el que podamos hablar con calma. Se trata de definir las necesidades, las situaciones a trabajar y escuchar su propuesta. Si parte de él o ella siempre es más fácil, pero no quiere decir que funcione siempre. La función de los adultos de la casa es de modelo y de supervisión. El refuerzo positivo siempre funciona cuando se han hecho las cosas bien, no cuando es jabón que no sirve para nada. No arreglamos nada felicitándoles cuando no han tenido que hacer ningún esfuerzo, o algo muy sencillo. El refuerzo positivo deben ser palabras, una sonrisa, y si lo creéis conveniente una merienda especial pero hay que dosificar las muestras materiales porque no se trata de que hagan lo que deben porque reciben algo a cambio. La satisfacción del deber hecho y el reconocimiento verbal tendrían que ser suficiente motivación, muestra que se hacen mayores y responsables de sus cosas.

En la ESO ya debería estar automatizada esta base de orden. En caso de que no lo esté, todavía estamos a tiempo de que lo hagan solos. Al principio será difícil, porque algunos han tenido muchos años de mayordomo, la comodidad pesa y antes tenían la facilidad de culpar a otro si se había dejado A, B o C. Así que cuando deben empezar a tener obligaciones sobre sus cosas, pueden protestar. Habrá resistencia pero es imprescindible ponernos en marcha porque deben ser responsables de su espacio y de sus cosas.

En Primaria también debemos empezar a solicitar su colaboración en las tareas de casa que compartimos entre todos. En la ESO debería estar lograda una base que debe seguir creciendo en función de la edad.

En los niños y jóvenes de altas capacidades la autonomía no se reduce a las cosas del día a día. Hace falta que llegue también al ámbito del conocimiento o la acción. Los juegos o los temas de aprendizaje externos a la escuela también forman parte del área de autonomía.

En una de las familias con las que he trabajado había una gran alfombra en el comedor con todos los coches del niño que disfrutaba creando situaciones en su ciudad. Aquella alfombra decorada estaba siempre allí pero no había ningún coche por el medio todos estaban en la alfombra. En otra casa, el niño disfrutaba creando situaciones y tenía elementos en su habitación por todas partes: árboles, casas, coches, muñecos... por el suelo, en la estantería, sobre la mesa de estudio… de lunes a domingo. Eso sí, habían pactado que el domingo por la noche todo tenía que quedar recogido porque lunes venía una persona a ayudar con la limpieza y necesitaba que todo estuviera recogido para poder limpiar. El resto de la semana los juguetes no eran un problema, era el pacto al que habían llegado la familia, pero sólo podían estar dentro de su habitación. Para una tercera familia el pacto era que cada día se jugaba y se guardaba todo en la misma sesión porque la casa era pequeña, los hermanos compartían habitación, no podía quedar nada por medio y así lo habían decidido. No hay una opción mejor que otra. Los adultos de cada casa deben decidir según sus necesidades (las del niño y las de los adultos y las de la casa).

Tener interés en un tema de aprendizaje quiere decir que cuando eres pequeño la familia es esencial para la búsqueda de recursos, pero cuando se van haciendo mayores tienen que ir aprendiendo de cómo lo hicieron los padres. Primero les acompañaremos en todo el proceso, después supervisaremos y finalmente tienen que aprender a buscar recursos y concretar. Los niños y jóvenes tienen mucha información pero a menudo desorganizada. Es muy importante ordenar los conceptos, rellenar los vacíos y a partir de las relaciones con otros conceptos tejer una red que les permita salir de ella y crear, encontrando lo que es poco habitual o nuevo.

Esta autonomía les hace felices. Cuando tienen un cerebro y un cuerpo que se sienten bien, que están bien alimentados, descansan, hacen ejercicio, se sienten seguros... funcionan para lo que han sido creados. Ser la mejor versión de un mismo. Enteros para poder relacionarse con los demás. Ésta autonomía es revisable y mejorable siempre. Es la que nos hace ser cómo somos, es la que nos permite ser la mejor versión de uno mismo hoy, y que permitirá que mañana también lo sea.



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