Cuando hablamos de autonomía en altas capacidades nuevamente
podemos encontrar niños que llenan todo el arco. Desde los que son
completamente dependientes hasta los que una de las primeras palabras que dicen
son “Solito” o “Solita” y no quieren ser ayudados en los procesos. Por eso la
autonomía no es una característica básica de las altas capacidades, pero cuando
la consiguen, la disfrutan todos. Por esta razón, aquellos niños o niñas que
están más lejos de la autonomía por su
naturaleza o por sus miedos, miedo de no hacerlo suficientemente bien o de que los
demás se rían... a éstos niños y niñas debemos acompañarles para que logren el
grado de autonomía que necesitan para seguir creciendo.
Cuando les ayudamos a definir las necesidades y a pensar el
camino para llegar a los objetivos que se proponen, les estamos ayudando a
poner palabras y a construir su camino. Cuando les acompañamos sin hacerles el
trabajo o sin suavizarlo todo hasta que sea muy muy muy sencillo les estamos
ayudando a crecer. Por eso no tenemos que hacer cosas extrañas. Debemos estar
presentes en su día a día.
Cuando son pequeños, el hecho de preparar la ropa para el día
siguiente y dejarla bien puesta para que les sea fácil vestirse es una ayuda
que después copiarán y aprenderán a hacerlo ellos solos. Por los horarios y las
prisas a veces es mejor empezar con este tema los fines de semana, o con el
pijama; y de lunes a viernes les podemos vestir los adultos porque vamos más
deprisa. Cada cual sabe cómo puede organizar su vida sin contradecir sus
principios.
Preparar la mochila el día antes y repasar que llevan todo lo
que necesitan es un trabajo que pueden hacer ellos solos en Primaria y únicamente
requiere nuestra supervisión. En los primeros cursos de Primaria podemos añadir
la preparación del neceser de educación física con el peine, la colonia, una toalla
pequeña y quizás otra camiseta; los días que corresponda. También la
preparación de la bolsa o el material para las actividades extraescolares.
Puede ayudar que hagamos conjuntamente una lista de lo que necesitan para que colgada
en su habitación puedan comprobar que tienen que llevar y no se dejen nada (el
libro de música, la libreta, el estuche y quizás el instrumento; la bolsa de
deporte o los enseres para ir a manualidades).
Cuando vuelven de la escuela las chaquetas y las bolsas
tienen que tener un lugar en el que dejarlos. La bolsa o la fiambrera del desayuno
tiene que ir a la cocina y los días en que la bata se tiene que lavar tiene que
ir al cesto de la ropa sucia así como la ropa de deporte. Estos pequeños
hábitos los podéis ir implementando según la edad. Cuando no hagan lo pactado
hay que evitar los sermones y simplemente mencionar lo que hay que hacer: “la
mochila va a la habitación”.
Preparar un tiempo para hablar del orden y de la autonomía
es necesario. Un tiempo neutro en el que podamos hablar con calma. Se trata de
definir las necesidades, las situaciones a trabajar y escuchar su propuesta. Si
parte de él o ella siempre es más fácil, pero no quiere decir que funcione siempre.
La función de los adultos de la casa es de modelo y de supervisión. El refuerzo
positivo siempre funciona cuando se han hecho las cosas bien, no cuando es
jabón que no sirve para nada. No arreglamos nada felicitándoles cuando no han
tenido que hacer ningún esfuerzo, o algo muy sencillo. El refuerzo positivo deben
ser palabras, una sonrisa, y si lo creéis conveniente una merienda especial
pero hay que dosificar las muestras materiales porque no se trata de que hagan
lo que deben porque reciben algo a cambio. La satisfacción del deber hecho y el
reconocimiento verbal tendrían que ser suficiente motivación, muestra que se
hacen mayores y responsables de sus cosas.
En la ESO ya debería estar automatizada esta base de orden.
En caso de que no lo esté, todavía estamos a tiempo de que lo hagan solos. Al principio
será difícil, porque algunos han tenido muchos años de mayordomo, la comodidad
pesa y antes tenían la facilidad de culpar a otro si se había dejado A, B o C.
Así que cuando deben empezar a tener obligaciones sobre sus cosas, pueden protestar.
Habrá resistencia pero es imprescindible ponernos en marcha porque deben ser
responsables de su espacio y de sus cosas.
En Primaria también debemos empezar a solicitar su colaboración
en las tareas de casa que compartimos entre todos. En la ESO debería estar lograda
una base que debe seguir creciendo en función de la edad.
En los niños y jóvenes de altas capacidades la autonomía no
se reduce a las cosas del día a día. Hace falta que llegue también al ámbito
del conocimiento o la acción. Los juegos o los temas de aprendizaje externos a
la escuela también forman parte del área de autonomía.
En una de las familias con las que he trabajado había una
gran alfombra en el comedor con todos los coches del niño que disfrutaba
creando situaciones en su ciudad. Aquella alfombra decorada estaba siempre allí
pero no había ningún coche por el medio todos estaban en la alfombra. En otra
casa, el niño disfrutaba creando situaciones y tenía elementos en su habitación
por todas partes: árboles, casas, coches, muñecos... por el suelo, en la
estantería, sobre la mesa de estudio… de lunes a domingo. Eso sí, habían
pactado que el domingo por la noche todo tenía que quedar recogido porque lunes
venía una persona a ayudar con la limpieza y necesitaba que todo estuviera
recogido para poder limpiar. El resto de la semana los juguetes no eran un
problema, era el pacto al que habían llegado la familia, pero sólo podían estar
dentro de su habitación. Para una tercera familia el pacto era que cada día se
jugaba y se guardaba todo en la misma sesión porque la casa era pequeña, los
hermanos compartían habitación, no podía quedar nada por medio y así lo habían
decidido. No hay una opción mejor que otra. Los adultos de cada casa deben decidir
según sus necesidades (las del niño y las de los adultos y las de la casa).
Tener interés en un tema de aprendizaje quiere decir que
cuando eres pequeño la familia es esencial para la búsqueda de recursos, pero
cuando se van haciendo mayores tienen que ir aprendiendo de cómo lo hicieron
los padres. Primero les acompañaremos en todo el proceso, después
supervisaremos y finalmente tienen que aprender a buscar recursos y concretar.
Los niños y jóvenes tienen mucha información pero a menudo desorganizada. Es
muy importante ordenar los conceptos, rellenar los vacíos y a partir de las
relaciones con otros conceptos tejer una red que les permita salir de ella y
crear, encontrando lo que es poco habitual o nuevo.
Esta autonomía les hace felices. Cuando tienen un cerebro y
un cuerpo que se sienten bien, que están bien alimentados, descansan, hacen
ejercicio, se sienten seguros... funcionan para lo que han sido creados. Ser la
mejor versión de un mismo. Enteros para poder relacionarse con los demás. Ésta
autonomía es revisable y mejorable siempre. Es la que nos hace ser cómo somos,
es la que nos permite ser la mejor versión de uno mismo hoy, y que permitirá
que mañana también lo sea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario