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lunes, 2 de noviembre de 2026

Lunes 2 de noviembre Aprender a esperar

 

Todo va muy deprisa... estamos en un momento en el que la inmediatez, como los gases se ha expandido y ocupa toda la realidad. Hay mucha gente que vive con la sensación de que se está perdiendo algo. Todo se mueve rápidamente, tenemos información de todas partes, sin filtrar, o en el peor de los casos filtrada por oscuros intereses, y como que todo va de prisa... si no estás atento lo has perdido, porque todo es efímero. En nada, otra noticia cubrirá lo que ahora parece importante y urgente.

Nuestros niños y jóvenes de altas capacidades no son ajenos a esta realidad. A veces, por su sensibilidad, se encuentran inmersos en ella y les cuesta más encontrar un tempo asumible en una realidad rápida y cambiante. Necesitan un criterio de procesamiento de todo lo que les puede llegar de todas partes. En muchas familias ya hace tiempo que no se ven los telediarios con los niños porque las informaciones negativas constantes les son perjudiciales. Pero todo esto está mezclado con la imperiosa necesidad de que todas sus exigencias sean atendidas en el momento en que aparecen. El tiempo de espera no existe para ellos pero la realidad es muy tozuda y los que ya llevamos años por este mundo sabemos que tenemos que aprender a convivir con la espera y con la incertidumbre porque están en nuestro mundo y condicionan, sin que lo queramos, nuestra vida.

Soy muy práctica y creo que lo que nos ayuda lo tenemos que implementar cuanto antes. Os propongo una intervención educativa para niños y jóvenes de altas capacidades que nos ayuden a trabajar la paciencia. Cualquier tema relacionado con la agricultura o la jardinería sería bueno.

He recreado una actividad que hacíamos en la escuela en Primero y Segundo de Primaria. En otoño comprábamos bulbos y los sembrábamos en macetas individuales. Eran Jacintos. No sabíamos de qué color saldrían, ni cuándo... solo sabíamos que los teníamos que cuidar. Comprábamos alguno más porque había la posibilidad de que alguno no saliera y porque a lo largo del curso posiblemente querríamos obsequiar a alguien como clase, no solo de manera individual.

Cómo lo haremos para plantar y cuidar los narcisos?

Sustrato y abono

• Suelo ligero: Utiliza una mezcla de tierra universal con un buen contenido de arena o perlita para garantizar un excelente drenaje.

• Nutrientes: Puedes aplicar un fertilizante líquido para plantas de flor cada dos semanas, exclusivamente durante el periodo de crecimiento y floración.

Luz y ubicación

• En el exterior: Colócalo en un lugar soleado o a media sombra. Agradece recibir luz solar directa para crecer con fuerza.

• En el interior: Busca una habitación muy luminosa, pero alejada de la calefacción directa y de las corrientes de aire.

• Temperatura: Lo ideal es que esté fresco (entre 15 y 17 °C). El jacinto necesita pasar un poco de frío en invierno para poder florecer en la primavera.

Riego

• Humedad sin encharcar: El sustrato tiene que estar constantemente húmedo pero nunca encharcado.

• Técnica: Riega directamente la tierra alrededor del bulbo. Evita mojar el bulbo o el centro de las hojas, puesto que podría pudrirse fácilmente.

• Frecuencia: Una vez por semana acostumbra a ser suficiente, adaptándolo según si la tierra se seca antes.

Ya habéis visto que no es complicado: una vez elegida la ubicación de las plantas hay que regar una vez por semana y observar.

Si lo queréis hacer en casa podéis hacer una planta por persona, y algún bulbo más por si acaso. Y el próximo fin de semana podéis empezar la actividad con la compra de las macetas, la tierra y los bulbos. Os aconsejo las de barro que son más fáciles de decorar. También podéis reutilizar macetas, si tenéis.

Una vez plantados pondremos el nombre a cada maceta y nos queda una buena temporada de regar y observar. Parece que no pasa nada pero no es verdad. La planta se está preparando, y cuando empecemos a ver movimiento será bastante rápido ver cómo crece el tallo, apunta la flor y descubriremos de qué color es nuestro jacinto.

Esta actividad nos lleva a cultivar la paciencia. No podemos hacer nada para acortar el proceso, pero no hacer lo que toca lo puede parar para siempre. Es una enseñanza para la vida que no procede de un sermón sino de una experiencia personal. Podemos reflexionar sobre el tema o simplemente darle buena leña para quemar a su cerebro que no para de pensar.

Una vez tenemos los jacintos podemos pintar las macetas y regalarlas a alguien, quedárnoslas... los jacintos hacen dos floraciones. Podemos hacer estadísticas... tomar nota de la temperatura media semanal, de la diurna y nocturna, de cuando se abren las flores, de cómo van creciendo cada semana... para los amantes de las matemáticas puede ser un reto compartido en familia; a otros les puede ayudar hacer fotografías ordenarlas y ver el proceso gráfico. Podemos acabar, cuando todos hayan florecido, con una fiesta familiar o una comida especial donde todos los alimentos tengan alguna de las letras de nuestras flores.

Pero la planta sigue su curso y finalmente se marchitará la flor. ¿Qué tenemos que hacer? ¡No tires la planta! Los jacintos son bulbos que se pueden reaprovechar:

1. Corta el tallo de la flor una vez esté completamente seca.

2. Continúa regando las hojas verdes hasta que se sequen y se vuelvan amarillas por sí solas. Durante este proceso, el bulbo absorbe la energía para el año próximo.

3. Guarda el bulbo: Retira el bulbo de la tierra, limpieza los restos de tierra seca, envuélvelo en papel de periódico y guárdalo en un lugar oscuro, fresco y seco. Lo podrás volver a plantar el próximo otoño.

Porque queremos trabajar la paciencia habrá que poner palabras a lo que han hecho y a lo que ha pasado y ayudarles, dependiendo de la edad, a ser conscientes de lo que han hecho y a pensar cómo lo podemos transferir a otras situaciones de la vida.