lunes, 16 de febrero de 2026

Lunes 16 de febrero “Le estimuláis demasiado”

 

Hay expresiones que a pesar de no tener fundamento, a veces, duelen. Las personas que usan la expresión: “es que le estimuláis demasiado” refiriéndose a aquel niño lleno de curiosidad que absorbe información de todas partes, que relaciona todo lo que le cae en las manos, que recuerda y aplica correctamente expresiones poco habituales... son personas que no conocen las altas capacidades y no saben de lo que hablan. Tienen en la mente el prototipo de niño medio (el que de hecho no existe) mezclado con el ideal del niño de una edad determinada y se encuentran ante un niño que no encaja en este marco y todo lo que se les ocurre es que la diferencia viene dada porque la familia está hiperestimulando al niño.

Nada más lejos de la realidad. Tenemos un niño que es muy curioso, pregunta y escucha la respuesta. No le sirve cualquier respuesta (ni un “porque sí”, ni un “siempre se ha hecho así”) porque es muy posible que a partir de esta respuesta aparezcan otra pregunta o un montón de preguntas. Nunca pregunta por preguntar, ni para perder el tiempo, pregunta para saber, para aprender, porque le interesa, porque no lo ve claro, porque le observa cosas que no le encajan... El motor no son los padres, los padres corren apagando fuegos y tienen un hijo que los enciende con mucha facilidad. Curiosidad; pasión; intensidad; necesidad de conocer a fondo, no de manera superficial... y todo en Mayúsculas, porque ellos y ellas, no tienen minúsculas, son XXL aunque sean todavía muy pequeños.

Cuando un niño de menos de cuatro años quiere saber qué número es infinito (sin padres matemáticos), por qué hay gente que dice que la tierra es plana, donde vamos cuando nos morimos, o dice que quiere ser vulcanólogo… no es por estimulación externa. Tiene una manera de mirar el mundo peculiar, y de relacionarse con el mundo y con los que le rodean. Son diferentes de los que han nacido su mismo año. Tienen intereses diferentes, se formulan  preguntas sin antecedentes que otros se harán años después y siempre con antecedentes (una explicación, la muerte de una mascota...).

Si estimulándolos consiguiéramos altas capacidades habría familias muy contentas, las que no tienen hijos de altas capacidades pero querrían tenerlos. Pero no se puede. Podemos dar conocimientos pero no podemos hacer que relacionen, apliquen, conecten a la velocidad y profundidad que lo hacen los niños de altas capacidades. No podemos conseguir su memoria de elefante pero podemos mejorar mucho la nuestra. Podemos mejorar su memoria de trabajo pero no conseguir que la apliquen porque ante una pregunta se les abren miles de posibilidades y tendrán que entrenar mucho el foco y trabajarlo para conseguir un orden y preparar una lista de prioridades y de espera para después o para mañana. Las altas capacidades no se pueden entrenar pero sí que tenemos la obligación de acompañarles para que vivan una situación y no un problema irresoluble que les aleje irremediable del mundo y de los demás.

Si alguien (docente, familia, amigo o conocido) usa esta expresión, os recomiendo que dibujéis  una sonrisa discreta y os retiréis. Si no lo podéis hacer, asumid que necesitaréis mucha paciencia porque esta tontería suele preceder otras mayores que nos indicarán que esta persona vive entre mitos creídos como verdades absolutas sin contrastar y tendréis mucho trabajo para explicarle lo que tienen delante.



No hay comentarios:

Publicar un comentario