lunes, 7 de septiembre de 2026

Lunes 7 de septiembre Preparamos el nuevo curso con comunicación abierta en casa.

 

Cuando hablamos de niños y jóvenes de altas capacidades nunca tenemos que dar por supuestas sus respuestas. Preguntar, escuchar, hacer escucha activa sin preparar ni condicionar las respuestas únicamente preparando las preguntas. Siempre tenemos que escucharles con la mente abierta. Nos pueden sorprender, nos sorprenderán seguro si nos contestan lo que sienten y piensan, no lo que queremos oír. Recordad que les podemos poner muchos adjetivos pero no normotípicos.

En estos primeros días de clase podemos preparar este nuevo curso con la comunicación paternofilial y la reflexión personal. No se trata de hacerles un tercer grado, ya sabéis que las preguntas funcionan mejor cuando las dejamos sobre la mesa y les damos tiempo o cuando andamos en paralelo sin mirarnos a la cara. Esto es válido por todas las edades. Los padres debemos encontrar cuál es el mejor momento comunicativo de nuestros hijos. Los hay que prefieren cuándo estamos cocinando a su lado sin mirarnos, cuando hacemos cosas, para otros el mejor momento puede ser en el coche cuando todos miramos hacia adelante, para otros tal vez más pequeños puede ser el momento después de la ducha cuando les secamos el cabello o en aquellos minutos antes de ir a dormir.


Os proponemos tres preguntas que les pueden posibilitar  ordenar pensamientos y proponer estrategias para el nuevo curso. No podemos partir de la hoja en blanco, necesitamos preguntas que nos ayuden a recordar y clasificar recuerdos y pensamientos. Para algunos el curso pasado está muy lejos y el tiempo de verano ha servido para esconder las cosas negativas o las que no quiere recordar especialmente. Queremos que se centre sobre todo en las buenas para repetirlas y en las mejorables para hacer de este curso que empieza una posibilidad real de mejora. No vamos a insistir en las negativas, ahora no es el momento. Si necesita hablarlas le daremos un lugar especial.

1.- “¿Qué te gustaría que continuara igual que el curso pasado?”

Puede parecer una pregunta sencilla, pero nos permite descubrir qué cosas funcionaron para ellos. Quizás te habla de un amigo, de un profesor, de los recreos, de una actividad que le hacía sentirse bien, de cómo os organizabais en casa…  Nos ayuda a recordar que no todo tiene que cambiar para que empiece un curso nuevo positivo.


2.- “¿Qué te gustaría que fuera diferente este año?”

Aquí pueden aparecer cosas que no esperabas. “Me gustaría atreverme más a levantar la mano.” “No quiero agobiarme tanto con los exámenes.” “Me gustaría hacer más amigos.” “Quiero organizarme mejor.” “Ojalá no me toque otra vez con…” Y también puede responder: “!Nada!” Perfecto. La intención no es conseguir una respuesta profunda. Es dejar una puerta abierta por si hay algo que quiera explicarnos. Ahora o en otro momento. Los hay que necesitan más tiempo.


3.- “¿Hay una cosa en la cual te gustaría que yo te ayudara de otro modo este curso?”

Esta quizás es mi favorita, porque normalmente somos los padres quienes decidimos en que necesitan ayuda los pequeños, medianos o mayores. Les recordamos las cosas. Les damos consejos. Les preguntamos por los deberes. Intentamos organizarles el tiempo y las tareas. Intervenimos cuando vemos que algo se complica.... Pero pocas veces les preguntamos cómo quieren ser acompañados. Y puede ser que su respuesta nos sorprenda. “Déjame intentarlo antes de decírmelo.” “Pregúntame menos por los exámenes.” “Ayúdame a organizarme.” “Cuando esté enfadado, dame un rato.” O simplemente: “No sé”. También vale.


Y una última cosa importante: no le hagas las tres preguntas seguidas. No queremos convertir estos últimos días de vacaciones en una entrevista de evaluación de septiembre. Elige una, en el coche, dando un paseo, mientras cenáis, cuando estéis haciendo cualquier otra cosa... Hazla y deja espacio. Porque muchas veces las conversaciones que más nos ayudan a conocer a nuestros hijos empiezan así: con una pregunta que no busca la respuesta correcta, sino descubrir qué están pensando ellos.


Y quizás, antes de preparar mochilas, horarios y todo el que viene con septiembre, merezca la pena saber un poquito más sobre cómo les gustaría vivir el curso que está a punto de empezar. Es el momento de crear momentos en los cuales hablar, escucharnos y descubrir cosas de nuestros hijos que, en el día a día, quizás nunca se nos ocurriría preguntar.

Recordad que algunos tenéis hijos políticamente correctos, hijos que siempre están respondiendo lo que creen que queremos oír no lo que ellos piensan creen o sienten, porque a menudo ni se lo plantean. Les tenemos que ayudar a mirar en su interior y que sepan que no esperamos unas respuestas concretas. Aquí no hay respuestas correctas e incorrectas. Acogeremos lo que sea verdad sin juzgarlo. Estaremos a su lado. Les acompañaremos para que lleguen a ser la mejor versión de ellos mismos. 


Estas preguntas son para las familias pero también podrían hacerlas los maestros, los profesores, los orientadores... Si hablamos de alumnos políticamente correctos aquí también les podemos encontrar. Alumnos que creen que los maestros ya saben y que ellos no les tienen que decir lo que tienen que hacer ni siquiera darles pistas. Otros, pueden no tener filtros y hablar de forma  o fondo incorrecto. Criticar compañeros o profesores de cursos anteriores... Recordad que tenemos que escuchar siempre, validar las emociones pero no dar todo por correcto. El tiempo nos ayudará a crear un clima real de confianza. Cuando hablamos con él/a no miréis el móvil, ni acabéis escritos y notas en vuestra libreta de temas anteriores porque sin duda pensarán que estáis cumpliendo sin atención llena y les perderéis. Si empiezan a decir obviedades o nos presentan situaciones políticamente correctas hay que recordarles que estamos para escucharles y hacer que este curso funcione el mejor posible, no para perder el tiempo. El tiempo de todos es muy valioso. Es posible que no sepan cómo leer vuestra respuesta en primera instancia pero sabrán a qué jugáis y qué son las reglas del juego. Tendrán en qué pensar…

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