Cuando hablamos de niños y jóvenes de altas capacidades
nunca tenemos que dar por supuestas sus respuestas. Preguntar, escuchar, hacer
escucha activa sin preparar ni condicionar las respuestas únicamente preparando
las preguntas. Siempre tenemos que escucharles con la mente abierta. Nos pueden
sorprender, nos sorprenderán seguro si nos contestan lo que sienten y piensan,
no lo que queremos oír. Recordad que les podemos poner muchos adjetivos pero no
normotípicos.
En estos primeros días de clase podemos preparar este nuevo
curso con la comunicación paternofilial y la reflexión personal. No se trata de
hacerles un tercer grado, ya sabéis que las preguntas funcionan mejor cuando
las dejamos sobre la mesa y les damos tiempo o cuando andamos en paralelo sin
mirarnos a la cara. Esto es válido por todas las edades. Los padres debemos
encontrar cuál es el mejor momento comunicativo de nuestros hijos. Los hay que
prefieren cuándo estamos cocinando a su lado sin mirarnos, cuando hacemos
cosas, para otros el mejor momento puede ser en el coche cuando todos miramos hacia
adelante, para otros tal vez más pequeños puede ser el momento después de la
ducha cuando les secamos el cabello o en aquellos minutos antes de ir a dormir.
Os proponemos tres preguntas que les pueden posibilitar ordenar pensamientos y proponer estrategias para
el nuevo curso. No podemos partir de la hoja en blanco, necesitamos preguntas
que nos ayuden a recordar y clasificar recuerdos y pensamientos. Para algunos
el curso pasado está muy lejos y el tiempo de verano ha servido para esconder las
cosas negativas o las que no quiere recordar especialmente. Queremos que se
centre sobre todo en las buenas para repetirlas y en las mejorables para hacer
de este curso que empieza una posibilidad real de mejora. No vamos a insistir
en las negativas, ahora no es el momento. Si necesita hablarlas le daremos un
lugar especial.
1.- “¿Qué te gustaría que continuara igual que el curso pasado?”
Puede parecer una pregunta sencilla, pero nos permite
descubrir qué cosas funcionaron para ellos. Quizás te habla de un amigo, de un
profesor, de los recreos, de una actividad que le hacía sentirse bien, de cómo
os organizabais en casa… Nos ayuda a
recordar que no todo tiene que cambiar para que empiece un curso nuevo positivo.
2.- “¿Qué te gustaría que fuera diferente este año?”
Aquí pueden aparecer cosas que no esperabas. “Me gustaría
atreverme más a levantar la mano.” “No quiero agobiarme tanto con los
exámenes.” “Me gustaría hacer más amigos.” “Quiero organizarme mejor.” “Ojalá
no me toque otra vez con…” Y también puede responder: “!Nada!” Perfecto. La
intención no es conseguir una respuesta profunda. Es dejar una puerta abierta
por si hay algo que quiera explicarnos. Ahora o en otro momento. Los hay que
necesitan más tiempo.
3.- “¿Hay una cosa en la cual te gustaría que yo te ayudara
de otro modo este curso?”
Esta quizás es mi favorita, porque normalmente somos los
padres quienes decidimos en que necesitan ayuda los pequeños, medianos o
mayores. Les recordamos las cosas. Les damos consejos. Les preguntamos por los
deberes. Intentamos organizarles el tiempo y las tareas. Intervenimos cuando
vemos que algo se complica.... Pero pocas veces les preguntamos cómo quieren
ser acompañados. Y puede ser que su respuesta nos sorprenda. “Déjame intentarlo
antes de decírmelo.” “Pregúntame menos por los exámenes.” “Ayúdame a
organizarme.” “Cuando esté enfadado, dame un rato.” O simplemente: “No sé”.
También vale.
Y una última cosa importante: no le hagas las tres preguntas
seguidas. No queremos convertir estos últimos días de vacaciones en una
entrevista de evaluación de septiembre. Elige una, en el coche, dando un paseo,
mientras cenáis, cuando estéis haciendo cualquier otra cosa... Hazla y deja espacio.
Porque muchas veces las conversaciones que más nos ayudan a conocer a nuestros
hijos empiezan así: con una pregunta que no busca la respuesta correcta, sino
descubrir qué están pensando ellos.
Y quizás, antes de preparar mochilas, horarios y todo el que
viene con septiembre, merezca la pena saber un poquito más sobre cómo les
gustaría vivir el curso que está a punto de empezar. Es el momento de crear
momentos en los cuales hablar, escucharnos y descubrir cosas de nuestros hijos
que, en el día a día, quizás nunca se nos ocurriría preguntar.
Recordad que algunos tenéis hijos políticamente correctos, hijos
que siempre están respondiendo lo que creen que queremos oír no lo que ellos
piensan creen o sienten, porque a menudo ni se lo plantean. Les tenemos que
ayudar a mirar en su interior y que sepan que no esperamos unas respuestas
concretas. Aquí no hay respuestas correctas e incorrectas. Acogeremos lo que
sea verdad sin juzgarlo. Estaremos a su lado. Les acompañaremos para que
lleguen a ser la mejor versión de ellos mismos.
Estas preguntas son para las familias pero también podrían
hacerlas los maestros, los profesores, los orientadores... Si hablamos de alumnos políticamente correctos aquí
también les podemos encontrar. Alumnos que creen que los maestros ya saben y
que ellos no les tienen que decir lo que tienen que hacer ni siquiera darles
pistas. Otros, pueden no tener filtros y hablar de forma o fondo incorrecto. Criticar compañeros o
profesores de cursos anteriores... Recordad que tenemos que escuchar siempre,
validar las emociones pero no dar todo por correcto. El tiempo nos ayudará a
crear un clima real de confianza. Cuando hablamos con él/a no miréis el móvil,
ni acabéis escritos y notas en vuestra libreta de temas anteriores porque sin
duda pensarán que estáis cumpliendo sin atención llena y les perderéis. Si
empiezan a decir obviedades o nos presentan situaciones políticamente correctas
hay que recordarles que estamos para escucharles y hacer que este curso
funcione el mejor posible, no para perder el tiempo. El tiempo de todos es muy
valioso. Es posible que no sepan cómo leer vuestra respuesta en primera
instancia pero sabrán a qué jugáis y qué son las reglas del juego. Tendrán en
qué pensar…
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