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lunes, 23 de marzo de 2026

Lunes 23 de marzo ¡Que se acabe, ya, el trimestre!

 

Vemos el final del trimestre muy cerca, pero no llega. Además, ahora ya hemos empezado a cerrar cosas, no aparecen elementos nuevos, es el momento de ordenar las hojas y de preparar la carpeta del trimestre en Infantil o en Primaria.

Algunos tienen la impresión que desde este momento empezamos a intentar estirar el tiempo como si fuera un chicle. Únicamente quedan dos horas, o una hora, de una materia concreta y vamos liquidando pero no acabamos de cerrar. Cómo dice la canción “Dices que te vas, dices que te vas; pero no te has ido”.

En una sociedad que valora tanto la inmediatez estos tiempos de espera parecen anacrónicos.

A menudo los docentes parece que únicamente ponen el foco en su materia y pierden la visión general. Cuando en la ESO cada hora entra un profesor nuevo, hay veces que no se da una buena coordinación. Cada cual tiene su punto de vista, que se traduce en una manera diferente a trabajar. Desde quien pone el examen el último día, hasta quien saca el pie del gas la última semana porque todo el mundo está cansado y ya se mascan las vacaciones. Estos últimos días pierden la intensidad. Una hora estiran, otra aflojan, hay quien ya no pone deberes, hay quién los pone sólo para hacer en clase, y quien aprovecha para poner una película... y el tiempo descafeinado va creciendo.

Algunos alumnos hacen la reflexión: si se trabaja hasta el viernes... ¿por qué no trabajamos de verdad hasta el viernes? O hasta jueves, y el viernes hacemos actividades de último día antes de vacaciones. Necesitan anticipación. Tener claro qué pasará, y que pase. Las medias tintas no les gustan nada.

Estamos entrando en la última semana y algunos ya sufren porque ahora no se acaba, y cuando volvemos, tocará hablar de las vacaciones y repasar lo que ya sabemos en Infantil y en  Primaria. Y ya resoplan por avanzado. Realmente, no se sienten escuchados, y muchas veces no quieren hablar porque creen que no servirá para nada. Hay que trabajar el vínculo con estos alumnos para que se sientan escuchados y que lo que dicen es tenido en cuenta. No hace falta que todo se ponga en marcha, pero sí que sea escuchado y valorado.

Quizás es el momento de preparar el terreno para la vuelta de vacaciones. Si hay que poner un punto y seguido, y modificar las condiciones para mejorar la situación, se puede hacer. El vínculo del tutor o tutora con el alumno de altas capacidades nos tiene que permitir identificar las necesidades de estos alumnos y perfilar la mejor intervención educativa. Crear expectativas y hacer una sola cosa es mucho mejor que estar estancados en la nada.

¡Empezamos! Podemos empezar con poner en la agenda las entrevistas sistemáticas de diez minutos semanales, de reloj. Pondremos una alarma a los ocho minutos para poder cerrar a los diez. Es mejor poco y sistemático que una sesión como una seta. Y ¿cuál es el objetivo de estas sesiones? Crear la confianza, la escucha activa que él o ella necesita. Y ¿de qué hablaremos en estas sesiones? Empezaremos por conocer al alumno, cómo aprende, cómo se siente en clase, si necesita algo, cómo lo haremos para comunicarnos cuando estemos en clase: mirada, sonreír, mano sobre el hombro... Quizás hasta ahora no lo hemos hecho pero podemos empezar después de vacaciones. Tomar nota de lo que hablamos nos permite llevar un registro y repreguntar la semana siguiente.



viernes, 2 de mayo de 2025

Viernes 2 de mayo El tiempo de patio para los alumnos de altas capacidades en Primaria

 

El tema del uso del tiempo de patio suele preocupar a las maestras de Infantil y Primaria cuando tienen alumnos de altas capacidades. Les observan y no les gusta que estén solos o que hagan cosas “poco habituales” en el tiempo de patio. Nuevamente tenemos que hablar de una gran diversidad en niños y jóvenes al encarar el tiempo de patio. La vivencia del patio depende de muchos factores y hoy os presento unos cuántos ejemplos:


A Ramón le gusta mucho el fútbol y es muy bueno marcando goles. Para él el tiempo del patio es un tiempo deseado. Los dos días sin pelota también sabe jugar a otros juegos y los disfruta. Siempre vuelve a clase sudado, pero contento.

A Marcos le gusta ir a su aire. Nunca le ha gustado el fútbol, pero ahora ya sabe que si quieres ser alguien a clase tienes que jugar a fútbol. Hay mucha diferencia con sus compañeros y él no tiene ninguna práctica con la pelota. Corre por la pista con ellos. Funciona en paralelo, hace de público, de marcador y de árbitro en la sombra. Está allí, querría, pero aunque no interacciona con los compañeros está bien, no lo necesita. Vuelve contento a clase cuando se acaba el patio.

A Lucas no le gusta el fútbol. Cuando sale al patio le gusta ir a las jardineras del patio a buscar insectos. Le encantan los bichos bola. También disfruta con Felipe jugando a juegos en los que son exploradores o astronautas... todo con mucha imaginación, a veces se añaden otros compañeros pero habitualmente están ambos solos, no necesitan nadie más.

Laura sale al patio con un libro. Busca un rincón escondido para leer. Si la ve la maestra le dice que tiene que jugar con los compañeros, que el patio es un tiempo para jugar pero ella prefiere leer.

Mónica, a pesar de que cursa Primero de Primaria disfruta compartiendo el rato de patio con las niñas de Sexto. La maestra quiere que juegue con sus compañeras y ella tiene un sentimiento ambivalente está bien con las mayores y siente que traiciona a sus compañeras de Primero, pero con ellas se aburre mucho.

Andrés cuando sale al patio se va lo más lejos posible, necesita un tiempo solo. Después juega con los compañeros un rato, pero antes necesita su tiempo solo... silencio, paz...

A Alba no le gusta nada el patio, preferiría seguir aprendiendo cosas. No necesita descansar, necesita aprender. No quiere parar... prefiere arreglar la clase, preparar las cosas para la clase siguiente...


Siete maneras diferentes de vivir el patio. Escucharles, saber qué necesitan es el primer paso; acompañarles para que sean lo más completos posible, es el segundo. El patio es tiempo de relación, juego, descanso.... Una cosa es como lo viven hoy, y otra, como lo pueden llegar a vivir. Empezamos escuchando y reflexionamos juntos sobre los usos del tiempo de patio.

lunes, 2 de mayo de 2022

De lo que queremos a lo que necesitamos (1) (Padres y docentes)


Parece que haya una edad para cada cosa pero los niños y jóvenes de altas capacidades rompen estas estadísticas y puede ser que no siempre en el mismo sentido. Si bien es cierto que muchos empiecen a hablar muy pronto y muy claro, y antes de lo que es habitual, hay otros que empezarán más tarde pero lo harán con más concreción y precisión, y con una mejor pronunciación.

Después suelen ir a una velocidad más que considerable que podría hacer que algunos se perdieran "cosas" que no se tendrían que perder.

Tenemos niños de infantil que disfrutan de juegos tranquilos, pero sobretodo de actividades con el ordenador, de los documentales de la tele, o de cualquier plataforma haciendo actividades de carácter cognitivo evitando toda actividad física. Los espacios abiertos, como el parque, no forman parte de su zona de confort mientras que es el espacio preferido de la mayoría de niños. Tendremos que conseguir que se encuentre bien en el parque y en el arenero, y que integre estos espacios en su día a día.

A D., de 4 años, le programamos un tiempo semanal en el parque los viernes al salir de la escuela. El objetivo era doble: relacionarse con los compañeros (que nunca está de más a pesar de que su relación con los compañeros es bastante buena) y que disfrute del juego al aire libre (columpios, arenero, pelota...). Cada jueves D. decía: "mañana lloverá?". Durante meses no fue una actividad que deseara, a pesar de que cada vez se lo pasaba mejor. El padre le acompañaba y le introducía, si hacía falta, en los juegos. Un buen día, un martes del mes de mayo dijo: "tengo ganas de que sea viernes para ir al parque". El parque pasó a estar entre sus juegos y lugares posibles, a pesar de que creo que nunca fue su preferido, pero no era el objetivo. Un niño o una niña de infantil o de ciclo inicial tiene que poder ir al parque contento/contenta por el que puede hacer y por quien se puede encontrar.

No tenemos que olvidar el cuerpo, ni las manos, ni los pies... Tenemos niños de altas capacidades intelectuales que prefieren usar solo la cabeza. En tiempo de crecimiento necesitan que éste sea armónico. Ya tendremos tiempo de especializarnos pero nunca tendríamos que olvidar el cuerpo.

Por eso siempre tendremos que complementar la agenda familiar con un tiempo para el cuerpo haciendo deporte, yendo a pasear, yendo a la playa o en la montaña, yendo en bici o en patines... Para familias urbanitas hace falta que pongan en el calendario un tiempo en la naturaleza eligiendo lo que más les guste, lo que sea posible... pero es muy importante que los niños y jóvenes de altas capacidades cuiden su cuerpo y su relación con la naturaleza.