jueves, 19 de marzo de 2026

Jueves 19 de marzo Los Juegos de mesa

 

Los juegos de mesa dan mucho juego: aprender a seguir normas (cuando nos van bien y cuando no); proponer normas nuevas; crear estrategias; aprender a ganar, a perder, a colaborar; usar la impulsividad o tenerla que frenar; tener iniciativa o imaginación y conseguir que los otros te entiendan... hay juegos para todo. Son una fuente de buenos ratos.

Los juegos de mesa nos permiten un tiempo de desconexión digital fomentando una experiencia táctil, verbal o manipulativa. Muchos están alejados de las máquinas. Con los dados y las fichas, o con un lápiz y una libreta nos proponen un buen rato de diversión. Hoy algunos juegos de mesa usan tecnología, como el “Hitster” que nos permite sentir las canciones por después poder adivinar nombre, intérprete y año.

Los juegos de mesa nos permiten un tiempo de conexión social: en familia, con los amigos... Estar presente en este momento sin otras preocupaciones que el juego, sentarse al lado o ante alguien, mirar de conectar, establecer alianzas y estrategias o mantener tu posición. Hay juegos para todos los gustos.

En un tiempo en el que pagamos por uso y hacemos suscripciones; los juegos representan una posesión preciada que podemos compartir a lo largo de los años sin obsolescencia programada. El armario de los juegos es un espacio especial que nos dice cómo se vive o cómo se quiere vivir en una casa.

Los juegos de mesa son una fuente de gasolina mental. Los hay para todas las edades y número de jugadores. Nos pueden proponer retos intelectuales, fomentar la memoria, la velocidad, la habilidad, competir o colaborar, analizar, inferir, crear estrategias y sinergias... Entrar en una tienda de juegos es vivir una sobrestimulación total porque los hay de todo tipo, para todos los gustos y colores. La palabra que los puede definir es como a las personas: diversidad.

Los niños de altas capacidades, como todos, necesitan jugar.

Necesitan tiempo de juego libre y poder disfrutar de él. Para algunos es más importante preparar el escenario que jugar propiamente. Su juego puede consistir en preparar el escenario. Es interesante respetar este desorden que vemos desde fuera pero que él /ella entiende perfectamente. Había una casa a la que venía una persona a ayudar con la limpieza los miércoles. La norma era que martes por la noche tenía que estar todo recogido para que el  miércoles se pudiera limpiar. Cuando se concretó esta norma se acabaron todas las discusiones de jueves, viernes pidiendo un suelo limpio, cuando no era imprescindible. Tenemos que aprender a decidir las batallas que libramos.

También necesitan tiempo de juego regulado, y aquí entran los juegos de mesa. Unos son de azar y otros de estrategia. A menudo, en la vida están acostumbrados a ganar sin esfuerzo (sobre todo en la escuela). En los juegos puede ser la primera vez que encuentran contrariedades. Les tenemos que enseñar que no se acaba el mundo. Y no les tendríamos que dejar ganar para que no se enfaden, ni humillarlos para que aprendan. Nuevamente aparece el equilibrio, y en el centro está la virtud – como decían los clásicos.

No es fácil seguir normas cuando quieren hacer “la suya”, cuando ven claro lo que les beneficia... pero es un gran aprendizaje para la vida.

Los juegos de mesa tendrían que ser un tiempo buscado, preparado, disfrutado con los amigos y la familia. Se acercan las vacaciones y tendremos más tiempo... ¿os apuntáis?



No hay comentarios:

Publicar un comentario