Como dice Jaume Funes: “!He venido a animar!”. Ya es
bastante complejo el trabajo de padre o de docente. No vengo a dar lecciones,
sí a divulgar lo que he aprendido estos últimos doce años en el ámbito de la
intervención educativa en altas capacidades. Vengo a compartir reflexiones y
propuestas. De hecho, creo firmemente en el proceso: observación, reflexión, acción, evaluación ,y de nuevo análisis y
ajuste para volver a empezar. El proceso es cíclico.
Cuando en 2013 decidí empezar en el ámbito de las altas
capacidades fue porque vi que había identificación-diagnóstico y tratamiento
para los niños y jóvenes que estaban muy mal por parte de psicólogos y
psiquiatras, pero no supe encontrar intervención educativa para los niños y
jóvenes que presentaban “sólo” altas capacidades. No había interlocutores
válidos y todo el mundo iba muy perdido (padres y docentes) y algunos muy
asustados (sobre todo padres).
Había muchos mitos, muchas opiniones y poca ciencia. Este
fue mi entorno al inicio. Formación, lectura. Empecé partiendo de mi bagaje pedagógico que me decía
que necesitábamos trabajar conjuntamente el niño, la familia y la escuela. Cada
cual tenía que hacer su parte; pero ni todo lo tenía que cargar la familia, ni
todo lo debe hacer la escuela, ni todo el propio niño o joven. Cada uno tiene
que hacer su parte.
Empecé haciendo este seguimiento-acompañamiento
niño-familia-escuela en Badalona, El Vendrell, Molins de Rei, Igualada, Ribes
de Freser, Tarragona, Terrassa, Sabadell, Arenys de Munt y de Mar, Olesa de
Montserrat, Tàrrega, Manresa, Cardedeu, Reus, Cardona, Barcelona..., y en todos
los niveles educativos: Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, Ciclos
Formativos y Universidad.
He acompañado alumnos y familias en escuelas públicas,
concertadas, rurales y privadas. He trabajado con docentes en todas ellas. En
un único caso tuve que dejarlo porque la maestra no quería colaborar, ella
creía que no tenía que hacer nada, que el niño era tan listo que se
espabilaría. En todos los demás casos, más de cuatro cientos, el trabajo de
equipo ha sido positivo o muy positivo.
Familias y docentes han aprendido sobre las altas capacidades tomando como
punto de partida su hijo/ su hija/ sus alumnos... Los docentes también han
adquirido herramientas para extrapolar a otros casos, y poder identificar y
atender necesidades de estos niños y jóvenes dentro y fuera del aula.
Siempre hablamos de una gran diversidad entre los niños y
jóvenes de altas capacidades. Hay algunas características que están presentes
en muchos de los niños y jóvenes de altas capacidades pero no hablamos de un
colectivo homogéneo.
Los lunes y jueves encontraréis informaciones del ámbito de
la intervención educativa de las altas capacidades por padres, docentes y
personas interesadas... Muchas de las sugerencias pueden servir para todos los
alumnos pero para los niños y jóvenes de altas capacidades son imprescindibles.
Tenemos que poner la lupa en cada persona para identificar cuáles son sus
necesidades y pensar cómo podemos atender estas necesidades con lo que tenemos
tanto en casa como en la escuela o el instituto.
Se acerca el 13 de marzo: el Día de las Altas Capacidades. Puedes celebrarlo este año poniendo, por fin, este tema en tu agenda. Llámanos al 646 48 61 59 y nos pondremos en marcha para escucharte, acompañarte y atender tus necesidades.

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