Las vacaciones de Semana Santa son como un ensayo de vacaciones. En Cataluña es únicamente una semana y un día: dos fines de semana, cinco días y el Lunes de Pascua.
Para preparar las vacaciones, cada familia es un mundo y lo
primero será definir cuáles son las posibilidades: días de todos juntos, días
de trabajo de los padres que los hijos harán actividades-abuelos-persona
responsable, días cerrados (para que vayamos a bendecir la Palma, a ver la
Pasión, a comer la Mona (en Cataluña postre del Lunes de Pascua)... y a partir
de aquí los adultos deberán preparar el marco y ya podremos empezar a pensar la
propuesta para esta Semana Santa 2026. Sería bueno, también, tener presente de qué presupuesto disponemos: una comida fuera de casa, una actividad,
transporte, un viaje...
Todavía tenemos tiempo, por eso esta semana es buena para
empezar a preparar. ¿Qué querríais hacer? ¿De cuando tiempo disponemos y cómo
lo querríamos gastar? ¿Queremos aprender algo nuevo, leer, jugar, escuchar música,
mirar películas o series, hacer un puzle, cambiar la habitación, cuidar
plantas, hacer manualidades, trabajar en inventos, compartir juegos de mesa,
cocinar o hacer postres...
Cuando hacemos una lista de lo que queremos hacer y le
encontramos un tiempo para hacerlo nos ayuda a que se haga realidad.
Generalmente pensamos qué queremos hacer pero, se acaban las vacaciones y no
hemos hecho aquello que deseábamos. Ésto sucede a grandes y pequeños por la
falta de planificación real.
Los niños y jóvenes de altas capacidades disfrutan
organizando su tiempo, sugiriendo actividades que les gustaría hacer. El tiempo
de escuela ya es un tiempo muy cerrado y organizado. Ahora, podemos disfrutar
de las mini-vacaciones con una organización diferente y si es muy pensada y
argumentada puede ser fantástico.
Necesitamos un tiempo de preparación, propuesta y negociación.
La familia no es una organización horizontal. Los padres tienen que definir el
marco y las reglas del juego (tiempo y presupuesto). Podéis presentar ciertos
tiempos cerrados. Una vez tenemos el marco definido, lo presentarán al resto de
la familia marcando para qué tiempo pueden hacer sus propuestas tanto para su
tiempo propio como para el tiempo colectivo. En algunas familias todas las
propuestas van a la nevera (a la parte de fuera con imanes) y se marca un día
para comentarlas.
Recordad que la vida es más rica que cualquier organización.
Desde el inicio, tenemos que recordar a todos los miembros de la familia que
tenemos que ser flexibles. Prepararemos pero seguro que entrarán elementos que
pueden desmontarlo todo: un día de lluvia, un buen constipado, una propuesta
nueva...
Intentar buscar un tiempo para hablar de las vacaciones es
importante. Pasar tiempos juntos, escuchar lo que propone cada uno, ver cuáles
son sus intereses y como nos podemos organizar para que todos los integrantes
de la familia tengan un tiempo propio, y un tiempo en común.
Cuando llegamos a un acuerdo podemos hacer un horario que
puede ir de nuevo a la nevera. Ir preparando las vacaciones es empezar a
vivirlas. Ir decidiendo qué libros, qué juegos, qué manualidades, qué películas,
qué postres... ir preparando los materiales para que esté todo a punto y se
pueda producir la acción.
Cuando llegue el momento viviremos unas vacaciones conscientes y reales que nos llevarán a la reunión familiar de la semana después para evaluar cómo ha ido. Qué hemos podido hacer y qué no. Qué cosas imprevistas han entrado en juego. ¿Cómo ha ido la organización? ¿Qué tenemos que mantener y que tenemos que cambiar por la próxima programación de vacaciones?. Entrenamos la preparación, vivencia y evaluación para poder volver a empezar a programar las próximas vacaciones con lo que hemos aprendido. Un gran aprendizaje para la vida.

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