lunes, 16 de marzo de 2026

Lunes 16 de marzo “¡Qué cedan ellos!”


Hay alumnos de altas capacidades que tienen una espalda tan ancha como los campeones olímpicos de natación. Siempre se les pide que sean ellos los que esperen, los que expliquen, los que tengan paciencia... pero llega un momento en que se hartan y podemos oírles decir:  “!Que cedan ellos! ¿Siempre tengo que ser yo?”.

Ciertamente, estos alumnos políticamente correctos son los que llevan muchos años sonriendo y tragando. No gestionan sus emociones, sólo sonríen y aguantan. Llevan desde pequeños esperando, preguntándose porque tienen que esperar y no contestar enseguida para que sus compañeros tengan tiempo de pensar las respuestas (¿por qué no piensan más deprisa?), por qué a menudo no les preguntan a ellos aunque sepan la respuesta, por qué a veces no pueden hacer las preguntas que querrían... todo son preguntas, a menudo sin interlocutor y sin respuesta que les satisfaga.

Un día del mes de junio, un alumno de Cuarto de Primaria dio un puñetazo sobre la mesa y gritó “!Basta ya! ¡No puedo más! ¿Por qué no escucháis? La señorita hace semanas que explica lo mismo y no es tan difícil de entender. ¡Sólo tenéis que poner un poco de atención y escucharla!” Se hizo el silencio en la clase. La maestra no sabía dónde mirar. Aquel alumno tenía toda la razón y coincidía con lo que ella pensaba, pero no esperaba aquella salida tan abrupta de un alumno que pasaba generalmente desapercibido, mimetizando con la pared. Le invitó a salir de clase con ella porque estaba muy alterado, necesitaba tranquilizarse y lavarse la cara, mientras los compañeros continuaban sorprendidos de sus gritos.

Tienen la sensación de que siempre son ellos los que tienen que aguantar, y ya están hartos. Y es que ya llegan a la escuela esperando ver con qué tontería nos sorprenderán hoy.

Hay gente que difunde en las redes contenidos sobre altas capacidades pero hay pocos que sean ciertamente interesantes. Os invito a seguir en Instagram a @diario de una cebra o en la web diariodeunacebra.com . La realidad pura y dura, si paños calientes. No tiene desperdicio.

Y la pregunta está allí: “¿Por qué hacemos ésto si es ineficiente?”. No pueden soportar ver como se pierden recursos. Cada segundo que pasa siguiendo una norma irracional le altera. Y los demás compañeros siguen adelante sin preguntarse nada, y a él/ella les hierve la sangre y acaban explotando en casa, en la escuela o implosionant si no se permiten hacerlo hacia el exterior... Hay mucho trabajo para conseguir que puedan gestionar su intensidad, velocidad y fuerza pero incluso los aviones paran para repostar, limpiarlos y volver a volar.





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